“Cada vez que un chico dice: yo no creo en las hadas, hay una, en algún lugar, que cae muerta”.
La fama de James Matthew Barrie está ligada a su personaje Peter Pan, con él que dio vida literaria al deseo de regresar a la infancia y revivir al niño que la mayoría de las personas llevan dentro. Barrie hizo de su vida el motor de sus novelas; luego de convertirse en un escritor famoso, confesó que su más profundo deseo era recuperar los pocos años felices de su infancia, y que su más célebre personaje era una personificación de tales anhelos.

James Barrie nació el 9 de mayo de 1860 en Angus, Escocia; su infancia fue infeliz, pues su hermano mayor, David, murió en un terrible accidente, provocando en su madre: Margaret, un trastorno mental que la recluyó, dándole poca atención al pequeño James. Barrie creció con una madre adolorida que le demostró cierto “odio”, pues él sí podría crecer a diferencia de su fallecido hermano. Esto marcó completamente la vida del escritor, haciendo que nunca superara esa etapa en su vida.
Barrie se licenció, junto a sus amigos Arthur Conan Doyle y Robert L. Stevenson (escritores), de la Universidad de Edimburgo en 1883 y ejerció de periodista y columnista en Nottingham. Posteriormente se inició profesionalmente en las letras, escribiendo las novelas: El admirable Crichton y Margaret Ogilvy, libro biográfico dedicado a su madre. A partir de ese momento se inició escribiendo diálogos en lengua escocesa y novelas ambientadas en su ciudad natal; Los idilios de Auld Licht (1888), Una ventana en Thrums (1989) y El pequeño ministro (1891). Después vinieron dos novelas protagonizadas por el pequeño Tommy: El sentimental Tommy (1896) y Tommy y Grizel (1902), éstas serían la semilla de futuras historias sobre niños como la de Peter Pan.

“Los sueños se pueden hacer realidad, si lo deseas lo bastante fuerte. Puedes tener cualquier cosa en la vida si puedes sacrificar todo lo demás”.
En 1897, Barrie comenzó una relación amorosa con Sylvia Llewellyn Davies, una mujer viuda; con ella y junto con sus hijos, formó una auténtica familia. A esos niños fue a los que les comenzó a contar historias en las que el personaje principal, un niño, representaba la infancia eterna en la que al mismo James le hubiera gustado vivir: Peter Pan. Fue en 1902 cuando esas historias fueron publicadas, esta primera novela se tituló El pequeño pájaro blanco. La comedia Peter Pan, el muchacho que nunca quiso crecer, se publicó en 1904, luego de esto Barrie publicó Peter Pan en el parque de Kensington(1906) y Peter y Wendy (1911). En estas aventuras aparece el “País de Nunca Jamás”, un universo en el que los sueños se hacían realidad y la infancia se convertía en algo eterno, éste era la contraposición de Bloomsbury, un barrio burgués lleno de restricciones victorianas.

Además de novelas, Barrie compuso obras dramáticas como El admirable Crichton (1902) o Lo que saben todas las mujeres (1908). Su última creación fue David (1936), un drama inspirado en el episodio bíblico del rey Saúl y el joven David, quien, no por casualidad, llevaba el nombre de su difunto hermano mayor.

Peter Pan se ha convirtió en un clásico: el niño que nunca quiso crecer, Wendy, John, Michael, la perra Nana, el hada Campanilla, los niños perdidos (cuya verdadera naturaleza proviene de los pequeños hermanos Lewellyn Davies) y el terrible Capitán Garfio, han sido adoptados como héroes por muchas generaciones de niños de todo el mundo, conocedores de sus aventuras a través de todo tipo de traducciones y adaptaciones, alguna de ellas tan celebradas como las versiones cinematográficas de Herbert Brenon o la de Walt Disney, en dibujos animados.

