El siguiente poema de Claudia Roldán nos recuerda que la manera en que se quiere es tan sincera que no importa si el otro no siente lo mismo:
Tan obstinada, que quiero que lo digas
esas palabras que parecieran pesarte o lastimarte
que están enterradas bajo todo ese orgullo
tan tuyo…
padezco de eso que llaman necedad y egolatría
tan de humanos, tan mía…
he cometido la torpeza de culpar al corazón
por mi falta de razón
pensaba que él nada tenía que ver aquí…
siempre pensé que es locura lo que muchos conocen como amor
pero cuando llegaron tus labios a mi vida
entendí de la peor forma que
se quiere con locura o no se quiere
si se quiere pensando y planeando
se pierde lo bonito de querer de forma absurda
de querer profundamente

y es que así te quiero yo
profunda, absurda y locamente
tanto te quiero así
que ya no me importa si lo dices
no me importa si me quieres
ya no sé si es locura o es amor
y es que
verte y verte me hace mal
y no verte me hace peor
creo que he vuelto a perder la razón
cuando te vas
no hay alucinación que logre ocupar tu lugar
sólo sé recrear tu silueta en las sombras
sólo sé imitar tus palabras en mi mente
pero tu olor
¿cómo imitar tu olor?
¿y lo cálido de tu mano?
¿cómo me invento tus brazos a mi alrededor?
sin duda esta artimaña de mi cabeza
nada tiene que ver con el corazón
prefiero decir que padezco de demencia
a volver a decir o tener que admitir
que esto que siento
esta absurda necedad de quererte sin que me quieras
de inventarte en las sombras y recrearte en mi mente
es lo que la gente conoce como amor.

**
Nuestras emociones son impredecibles, como podemos querer sin que nos quieran también deseamos volver a ver a esa persona que tanto dolor nos causó.
**
Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Laura Zalenga.
