La seducción del Cine Teresa

La seducción del Cine Teresa

Por: Luz Espinosa -

Salía del trabajo corriendo, cruzaba el eje central a paso acelerado pero desde lejos ya la había visto: esa enorme fachada blanca con el espectacular TERESA como un collar al cuello que seducía a todo el que pasara por el lugar gracias a ese peculiar brillo azul que su luz emanaba. Caminaba dentro de ella hasta llegar a la hermosa taquilla de suave piedra rosa ceñida a su cuerpo que no dejaba nada a la imaginación; al acercarme a esa cápsula con telares rojos, sólo con un guiñito sabían lo que quería: una entrada para la de las siete con vista en el mejor lugar. Frente a aquella “pantallota” pasé los momentos más gloriosos que te puedas imaginar; primero porque ese cine no era para gente como yo y segundo porque el sólo caminar por allí me hacía sentir un escalofrío de emoción al subir por una escalera como de palacio; que entre detalles dorados, miradas de actrices hermosas y esculturas de cuerpos descuidados, pero aun así perfectos, me daban paso a algo que, sabía, iba a disfrutar.

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“Quizá a ti se te haga una tontería y hasta sucio, pero la imponencia que tenía el cine Teresa era demasiada para mí, que me animé a entrar cuando supe que era cine porno, no me da pena porque hasta en los puestos de revistas venden contenidos para adultos a un lado de los libritos para iluminar... la pornografía es un secreto que nadie sabe guardar”.

Sobre el Eje Central Lázaro Cárdenas se encuentra uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad de México, antes conocido como el Cine Teresa y desde junio de 2011, Centro Cel Teresa. El predio fue construido en la década de los 20 y aunque en esos años era conocido como teatro Teresa, la proyección del séptimo arte lo caracterizó desde su apertura. En 1939 el arquitecto Francisco Serrano diseñó la fachada emblemática del que sería conocido como el “Cine para las damas metropolitanas” en honor a las divas de la época del cine de oro mexicano; el Cine Teresa se estrenó en junio de 1942 con la proyección de la película El hijo de la furia, que junto con la decoración Art Decó que emana de todos sus rincones, se vislumbraba como el cine de la élite mexicana, pues su decoración lujosa y proyección de estrenos de Hollywood hicieron de este espacio un punto de reunión social.

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En 1994, ya considerado patrimonio cultural arquitectónico, el “cine para las damas metropolitanas” comenzó la proyección de filmes pornográficos, lo que irónicamente dejó a las damas fuera de sus salas. Este tipo de cintas comenzaron a proyectarse con la idea de rescatar el lugar tras su inminente declive y falta de presupuesto para el mantenimiento del espacio, pues la monopolización de la cartelera y el porcentaje de comisión casi incosteable para los propietarios del lugar, hizo que diferentes distribuidoras y grandes conjuntos cinematográficos comenzaran a resentir la falta de público; motivo por el cual Arturo Ceballos vio en el cine porno una forma de rescatar la crisis por la que atravesaba el Cine Teresa.

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A pesar de haber iniciado con filmes aptos para todo público, las paredes del cine Teresa son conocidas y recordadas por sus cintas pornográficas y la carga socio-cultural que recae en estas películas. Sin embargo, como un intento de rescatar el espacio y la memoria del lugar, en 2010 el interior del edificio comenzó a ser modificado, sólo en su interior, con la construcción de pequeños locales que a partir de junio de 2011 reinaguraron el cine Teresa con locales llenos de celulares, fundas para teléfonos y centros de reparación para estos aparatos en su planta baja y primer piso. Los locales que están en el interior de la ahora Plaza Cel Teresa, no alteraron la estética exterior del lugar ya que ésta debe ser respetada según la Ley de Monumentos Históricos del INAH.

Cine teresa

Entre los pasillos de la plaza se encuentra el local de Gullermo Sandoval, quién lejos de ver perdido el espacio como conjunto cinematográfico, encuentra en los nuevos locales de Teresa un lugar seguro donde vender sus accesorios para celulares. "este local significa para mí no correr ni pagar una mordida por vender mis accesorios. Mi lugar representa la seguridad de no perder mi mercancía en cualquier operativo callejero y quizá hasta suena absurdo pero protege del tiempo; como quiera que sea, al cine porno no venía tanta gente".

Respetando la memoria y finalidad del edificio de Art Decó, el segundo piso de la plaza cuenta con dos salas de cine donde se proyectan contenidos para toda la familia. Además cuenta con un área de comida rápida y ambos espacios inician actividades a partir del medio día.

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La arquitecta de profesión y escritora por convicción, Claudia Marcucetti Pascoli, deja entrever en su novela, Heridas de agua, que la arquitectura es la memoria y voz de los lugares, pueblos y ciudades; si esto es cierto, la piel de Teresa grita satisfacción, deseo y prejuicio; gritos que se han opacado con el tiempo y el olvido. Gritos de quien después de haber pasado y sobrevivido a casi cien años toda clase de inclemencias, no sólo arquitectónicas sino también ambientales, merecía una restauración que la reconviertiera un uno de los centros recreativos más atractivos de la ciudad de México y no sólo en un plaza de celulares coronados por dos salas de cine, una área de comida rápida y unas escaleras eléctricas que dan a una pared, pues ese patrimonio cultural arquitectónico ahora se encuentra repleto de productos y accesorios de manufactura china.

Cine teresa

"Si alguno de los que criticaban las películas porno vieran y pensarán en estos pasillos llenos de vitrinas, bocinas y cosas innecesarias en las que han convertido no sólo mi santuario de placer sino todo el Centro Histórico, se asustarían de la vulgaridad en la que han convertido a mi Teresa".

El cine de las divas metropolitanas

Referencias: