"La vida de Adèle": cuando el azul es deseo

"La vida de Adèle": cuando el azul es deseo

Por: Alfonso Blanco Samperio -

La vida de Adèle (2013) es una adaptación sin mucha rigidez del cómic Le blu est une couleur chaude, de Julie Maroh. Dirigida por el tunecino Abdellatif Kechiche – Venus negra (2010)-, muestra una historia de amor como cualquiera, y al mismo tiempo como ninguna.

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Adèle (Adèle Exarchopoulos) tiene 15 años y asiste al pre. Sus compañeras la incitan a relacionarse con chicos, sus pláticas giran en torno a las experiencias por las que se van abriendo camino en sus jóvenes vidas. Adèle cae en contradicciones y pensamientos dignos de una adolescente. La confusión y la edad del crecimiento juegan un papel de moldeo en ella. Su vida cambia para siempre cuando conoce a Emma (Léa Seydoux), una joven mujer de cabello azul quien le roba el alma cuando se cruzan por la calle, o lo que otros prefieren llamar: “amor a primera vista”. Desde ese momento, y hasta el final de la cinta, seremos partícipes de La vida de Adèle, quien descubre las delicias del amor junto a Emma, pero al mismo tiempo prueba la nada sutil tragedia del amor.

Desde el inicio de la película Adèle está en frente de los demás: sus “amigas”, sus padres y todos los que la rodean sólo asisten para ver a través de la ranura en la que se convierte su vida. Crece, se busca, se pierde y se vuelve a encontrar de manera frenética. Nuestra protagonista conocerá las mieles y las hieles de los que se aventuran en el amor, porque cuando el ser amado rige nuestras acciones, la vida puede tomar muchos caminos.

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La cámara nos guía en primeros planos, los que confirman que el eje central de la película es Adèle. De igual forma, nos presenta el momento exacto en el que los cuerpos desnudos bailan al unísono, en el que la orquesta de la pasión consumada transgrede las fantasías de las soñadoras mientras se alimenta de sus propias debilidades, esas que se presentan cuando uno en la relación se convierte en amo y esclavo.

Es una historia de amor que no deberían ver aquellas personas quienes no consideren todos los terrenos del amor y la pasión. Terrenos que han sido explorados en numerosas películas pero que en La vida de Adèle son encontrados de manera angustiosa y al mismo tiempo liberadora como ninguna otra.

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La pasada entrega de Cannes sorprendió al otorgar la Palma de Oro no sólo a esta película, también al director y a las actrices Adèle Exarchopoulous y Léa Seydoux. De igual forma se consolidó dentro de los primero lugares en la mayoría de las listas a lo mejor del cine en 2013.

La vida de Adèle rompe con el melodrama convencional y nos muestra el explosivo social, porque hay abismos que aún nos cuesta trabajo imaginar. Es subversiva, moderna e interpretada de manera magistral. El tiempo nos podrá decir si es un clásico o no, mientras tanto disfrutemos de esta película que nos dejará pensando por varios días.

Referencias: