Letras

Que las imágenes que contemple lo castiguen como él me castiga a mí

Letras Que las imágenes que contemple lo castiguen como él me castiga a mí



El texto en prosa que se presenta a continuación, escrito por Pablo Barg, compone una mirada reflexiva sobre la imagen del reflejo y el doble.


barco espejo roto


Equivalencias

Los espejos son lujos permitidos únicamente para la vista. Para servir de prolongación a los ojos hacia ángulos a los cuales no son capaces de llegar por sus propios medios. Para multiplicar la mirada. No albergo en mi ser deseo más profundo que el de poder sentir mi propio reflejo en el espejo, en todas sus expresiones. He intentado tocarlo, respirarlo, poseerlo con todas las células de mi piel. Pero no puedo reconocer mi presencia por completo si no es con la vista. Con la vista que no tengo.


ojo espejo


Tengo espejos en todas las habitaciones de mi casa. Y sé con seguridad que cada espejo es consciente de su poder divino. Como si cada espejo fuese una fuerza superior que filtra el contenido para servírmelo, para dejármelo disponible sólo a medias, manteniendo siempre su lejanía. Un espejo, para quien lo puede ver, es una muestra tangible de la realidad. Es la prueba de que esta existencia es real, de que cada instante es indivisible de su reflejo.

A veces intento sorprenderlos, reconocerlos antes de que ellos puedan exhibir mi reflejo, pero siempre se yerguen con toda su soberbia ante mí, mostrándome toda mi limitación. Aún contra mi voluntad.


espejo roto cielo


Puedo sentir que hay un espejo en cualquier sala desde el momento en el que entro. Distingo un vidrio común de un espejo por su profundidad. Por su integridad. Siento latir todo mi cuerpo cuando me acerco a un espejo cualquiera porque en algún punto de mi interior logro percibir un hueco que me trasciende, que proyecta partes de mi existencia que no puedo interpretar por no tener las herramientas necesarias. Entonces el espejo me ataca con su verdad, me muestra eternamente mis falencias. Es ahí donde se me hace intolerable.

Pero mover un espejo de lugar significaría abrir toda una dimensión nueva de posibilidades. Por ejemplo, si pudiera llevar el espejo hasta la cima de una montaña. Me gustaría saber si se atreve a reflejar el paisaje. Si se anima a desafiar a la naturaleza mostrando la hermosura que él no puede crear. Que las imágenes que contemple lo castiguen como él me castiga a mí, que se sienta impotente por únicamente poder imitar la perfección sencilla de la naturaleza. Por estar un paso atrás de la belleza. Por no ser completo. Y acaso sostener al espejo en el borde mismo del precipicio. Hacerlo sufrir la impotencia de no poder defenderse. Detenerlo en el último milímetro del precipicio para ver si aún así el muy desgraciado se anima a seguir proyectando su reflejo y si acaso siguiera haciéndolo, si aún así no se apagara su imagen y siguiera burlándose de mí con su saber inútil, balancearlo hacia el vacío.


espejo


Acaso empujarlo. Dejarlo caer como una hoja fina cortando el aire, flotando, discutiendo con la única fuerza que no es capaz de combatir. Sentir cómo va aumentando de a poco la imagen que proyecta del suelo, la velocidad del viento silbando en sus bordes mientras cae irremediablemente. Y de repente sentir su espalda burlona por saberse vencedor. Estar esperando el sonido de su cuerpo hacerse astillas contra el suelo, pero sólo sentir la arrogancia de quien le da la espalda a su oponente porque sabe que no supone ningún peligro. Porque en el último instante antes de perder su integridad para siempre, acaso justo en el último instante en el cual el espejo se acerca al suelo a toda velocidad, en el punto en donde ya no hay más distancia, el espejo y su reflejo se vuelvan uno. Se fundan. Se desintegren. Para demostrar que la realidad y su reflejo exacto son la misma cosa. Son equivalentes, se cancelan, y tal vez por eso nunca podrán tocarse.

***

Que tu imagen o tu reflejo no se fragmente o te abandone sin dejarte algo para leer cuando el rastro de una caricia cometa una fechoría íntima.


Referencias: