Sin más, se han ido las ganas, las miradas; la idea de vivir de amor y por amor…

La caída de mis dioses
Airado y moribundo recorro las desoladas calles en una fría noche
Las luces que van quedando a mis espaldas,
Cómplices de mi vergüenza y delirio,
Me repiten y susurran al oído la muerte de mis dioses.
Las vanas esperanzas que da un amor a medias,
Las tristes ilusiones de un futuro sin prontitud,
La indiferencia de tantas miradas
Le repiten a mi alma la muerte de mis dioses.

Relegado a la soledad de un centenar de desiertos
Me remito a enterrar mis sueños como un oculto tesoro,
Muriendo inevitablemente sin ser socorridas
Las verdades de mi infinito universo
Al unísono de un oscuro y frío poema
Se repiten y corean, verso tras verso,
Que el alma acaba por rendirse
Ante la muerte de mis dioses.

Delirando ante la suspicacia de la muerte
Intenta el alma poder rescatar
Lo último que queda
En este cruel caminar.
El camino que parece ya terminar
Desemboca en la última peña de este gran desertar,
Allí donde las almas buscan en pena
Jamás volver a despertar.

Los corazones rotos se curan con Paracetamol y una buena dosis de amor de las personas que más te quieren y que jamas te abandonarán.
