Letras

Léase en voz alta

Letras Léase en voz alta


He venido aquí porque no quiero ir más allá.

Aquí mismo tengo una cosa importante que decir y no ha de ser dicha en otro momento, tiempo, lugar, espacio o voz porque todo eso me pertenece; es lo único que me pertenece.

Vengo a pedir que cese la pobreza, la inmundicia, la tristeza, la ruptura, la hipocresía; vengo a detener el fuego que marchita las flores, el humo que ennegrece la sangre, la furia que nubla el espíritu y la incredulidad que ahoga el alma. Vengo a detener la lágrima que rueda y se seca en el terreno de la desesperanza; a detener la mordida que se come su propia carne y muere intoxicado.

Vine a pedirte que dejes de obstruir el rumbo natural de la vida. ¿Por qué lo complicas tanto? ¿Por qué no has tenido el suficiente carácter para hacer y predicar algo tan humanamente posible?... ¿No será que eres parte del problema?. Me da miedo tu respuesta.

El silencio también tiene su fuerza, su propia frecuencia… y si con frecuencia se calla, con mucha más razón se debe callar: el que mucho calla pronto pierde su derecho a hablar, a ser él mismo, ateniéndose a lo que alguien más quiere que sea. Sencillamente, lo posé. El principio más básico de libertad del hombre consiste en poder pensar libremente y así hacerse de una voz, como de oídos que escuchen otras voces, sabiendo lo que es tener el valor de hablar.

Léase en voz alta que no me agrada el silencio que quema las gargantas, porque si he de morir quemada, al menos mi consciencia quedará tranquila de que, hasta en el último de mis gritos, ni el ardor de las llamas pudo acallar mi espíritu.

Estoy aquí parada en el infierno, en un lugar cuya entrada es el nacimiento; hace un tiempo perfecto para lanzar las llamas, porque todos estamos al borde de la inanición; momento ideal para mantener la lengua guardada para uno, y nunca mostrar señal de que estás sediento, porque aquí el que te estira la mano, se alimenta de tu ingenuidad.

Estás parado en México donde lo que nos falta es reconocer la abundancia, donde el pasado nos persigue a centímetros y, en nuestro caminar, los zapatos se hacen tierra. Necesitamos calzar nuevas ideas, aprendizaje; gritar nuevas voces y sumar intenciones.

Necesitamos leer más en voz alta el texto de las calles, donde se esconden las obviedades; las heridas se camuflan con la suciedad, y la infección toca nuestras raíces. Detuve mi camino porque no quiero ir más allá sin romper la sordera que circunda el cúmulo de ruidos inconscientes y torpes. Léeme en voz alta, y escucharás tu propia voz.


Poema: léase en voz alta Fotografía por Adam Hague


Referencias: