A continuación un relato de la joven autora ecuatoriana Samantha Sampedro, quien expone, como un mantra, una petición amorosa y sensual en forma de monólogo.

Léeme un cuento
Léeme un cuento que me permita cerrar los ojos, para poder viajar en el cosmos y liberar mi mente del mundo real. Léeme un cuento que llame a recogerme de nuevo en posición fetal para sentirme protegida, segura y saber que pueden existir historias que no tienen un final. Léeme un cuento donde un te amo sea la esencia que penetre mi ser. Léeme un cuento donde al leérmelo te enamores día a día, siempre y mucho más de mí.

Léeme un cuento todos los días, uno que no te aburra, que nos alimente. Léeme un cuento que te rete a pensarme, a innovar a devolverme la vida hasta el final de mis días. Léeme un cuento que me saque sonrisas en vez de lágrimas porque ésas ya las tengo cuando me detengo y observo el mundo real. Léeme un cuento para que mientras acaricias mi cabeza pienses en la complicidad que construimos.

Léeme un cuento sin preguntas, excusas ni pretextos. Léeme un cuento diferente cada día de mi existencia porque simplemente no soy común, porque tengo bastante con lo que enfrento en la cotidianidad de la vida misma, porque no siento igual que todas las historias anteriores que viviste, porque no tengo tiempo y energía para poseer sentimientos fingidos, porque soy auténtica en mi manera de amar. Porque si no lo comprendes será mejor que dejes ese espacio a que lo haga alguien más.
Y por el sencillo hecho de ser la primera y única persona en pedirte que te des el tiempo para leerme cada día para darme paz.
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Las imágenes que acompañan al texto pertenecen a Phil Chester.
Puedes apreciar más de su trabajo fotográfico aquí.
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El futuro está por alcanzarnos, así que antes de que los bots pronto reemplacen a los poetas, esto te interesará.
