Francisco Güemes nos dice a través de su poema que por más que nos empeñemos a ocultar sentimientos, siempre salen a la luz:

Miento fingiendo que estoy alegre
cuando alguien toma tu mano,
cuando tu cintura no me pertenece,
cuando tus ojos no acarician mis pupilas.
El corazón amaga con quebrarse
cuando tu risa se congela distante
y tu cabello en brillantes aves
se disuelve hacia el poniente.
Cómo no llamar dolor
al ansia que carcome
mis entrañas, mis raíces, mis alas,
al pasar los días sin encontrarte.

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No se busca al amor porque si se hace de manera insistente jamás lo encontraremos; sin embargo, cuando menos lo esperamos hay algo que nos golpea el pecho y los sentimientos aletargados despiertan para experimentar nuevas sensaciones… como se narra en el relato “Yo no planeaba conocerte”.
