El joven poeta Kael Palacios explora las posibilidades de lo exquisitamente fantasioso y onírico en las minúsculas escenas cotidianas de la realidad más próxima que pudieran ocurrir a cualquier hora y en cualquier espacio, con un dejo de erotismo y romance, en el contexto del profundo desamor. Disfrútalo a continuación.

Morir de amor
En la vereda de tus besos murió de cansancio mi amor
en la felicidad del cielo
hecha trizas en la sombra del rincón
perecieron mis abrazos
recostados contra el suelo
como si escucharan un tren
que está por venir
hacia mí.

Se rompe el velo
se consume la llama
se centra el espacio en este mapa mental
con sus cuatro puntos cardinales
que al final son tres: norte y sur.

Buscas y encuentras
extiendes tu mano de cara al sol
y tus labios se mueve y tu boca se muevo
pero yo no escucho nada
porque la nada lo cubre todo
tus pies descalzos
tu vestido de flores
mis huellas en la piedra
y mi cuerpo con tu cuerpo
tras la noche más fría.
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Las imágenes que acompañan al texto pertenecen a Toby Harvard.
Puedes apreciar más de su trabajo fotográfico aquí.
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Amamos tanto y tan fuerte que cuando algo se rompe dentro, duele como si nos sometiéramos a un transplante de corazón abierto y sin anestesia, pues “Yo no sabía lo que era sufrir hasta que te alejaste”.
