
No quiero extrañarte
mientras espero la nada
bajo altos techos
y paredes heladas.
No quiero sentir
tus ojos imperiales
entre vastas avenidas
de pardas muchedumbres.
No quiero ahogarme
en tus susurros
cuando la estridencia
me ensordece.
Crece la noche,
muere el orgullo
la paz se quiebra
en anhelo de presencia.
