Para amanecer muerto

Para amanecer muerto

Por: Analy C -

conjuros para el amor
El ocaso anuncia la partida, el magenta muestra hoy la despedida. “Cerrar el ciclo de la vida”; alistarse para terminar en friega, digo con voz rabiosa para que el eco repita mi destino, uno basado en estudios infalibles, de resultados fulminantes. Ellos saben más que yo, aunque a mí no me duele nada, pero ellos son los profesionales. “Pedir perdón y perdonar”, fue lo único que pude palomear del tríptico de Tanatología hasta que el atardecer me advirtió que era tarde para seguir perdonando, así es que sólo un perdón pude musitar, acompañado por un -te perdono- que disfruté a oscuras. Nadie me dijo que era tan fácil perdonar a uno mismo; a los demás perdones les pegué sellos postales de intención y los envié por aires de no importa ¡que se aguanten! Reí al rezar mis últimas palabras.

No cerré las cortinas, no esperaba vivir un nuevo día, me dijeron que no habría más luz, pero la siento; me enrojecen la vista de parpados cerrados y… sí, me siento vivo. “Llevarse los mejores momentos de la vida en la memoria”, comer fotografías sería menos doloroso, pienso con aire frustrado pues ya huele a melancolía. Me pongo de pie y observo cada uno de mis muebles, meto cada atisbo en la maleta del postrimero viaje y por cada recuerdo que doblo, sale una lágrima, la inundación no tiene lugar para los muebles de la memoria. Aún queda arena en el reloj de mi día, podré cumplir más puntos para una buena partida. “Busca a los que amas y agradéceles”. Marco de memoria el número de Karina -¡Bueno! ¿Eres tú, Héctor? ¡Vaya, pensé que ya no me querías! ¿Nos vemos en media hora? Voy para allá-. Es un verso de mujer, cuando estoy con ella sólo callo. 

Referencias: