Es difícil creer que, en medio de todo el alboroto que supone vivir en este mundo, aún existan personas que se niegan a creer que amar es un acto revolucionario. Basta con decir que en primera instancia significa romper con cierto pacto de fidelidad con uno mismo; la decisión de abandonar algunos aspectos de la rutina propia para buscar una vida mejor a lado de alguien más. En otras palabras, una persona decide amar como respuesta a una sensación de inconformidad consigo misma y se levanta en contra de sus propios sentimientos, así encuentra, ayudada de otro individuo, un nuevo orden de las cosas en el que por fin obtiene la seguridad que necesitaba para vivir.

Poetas como Ernesto Cardenal, en Epigramas, plasma en sus textos esa similitud entre amar y luchar, planteando ambas acciones como el verdadero camino hacia una vida mejor, tanto así que en un momento determinado sus lectores estarán convencidos de que sólo se puede estar en paz con alguien cuando el sentimiento que existe entre dos personas es tan intenso como una guerra. En ese sentido, equiparar una relación con una batalla intensa en contra de un mundo gris, que se empeña en volvernos parte de un “todo” insensible y caótico, se convierte en un ejercicio no sólo posible sino necesario para tener una noción más amplia acerca del amor.

¿Pero qué pasa cuando alguien decide claudicar de amores y romper con una relación? Como en cualquier guerra, desistir de alguien que se entrega por completo es, sin lugar a dudas, perderlo todo por lo que alguna vez luchó y posiblemente nunca vuelva a recuperar.
::
“Al perderte yo a ti…”
Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.

_
“Tú eres sola entre las multitudes…”
Tú eres sola entre las multitudes
como son sola la luna
y solo el sol en el cielo.
Ayer estabas en el estadio
en medio de miles de gentes
y te divisé desde que entré
igual si hubieras estado sola
en un estadio vacío.
_
“Me contaron que estabas enamorada…”
Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces fui a mi cuarto
y escribí ese artículo contra el Gobierno
por el que estoy preso.

_
“Otros podrán ganar mucho dinero…”
Otros podrán ganar mucho dinero
pero yo he sacrificado ese dinero
por escribirte estos cantos a ti
o a otra que cantaré en vez de ti
o a nadie.
_
“Tú que estás orgullosa…”
Tú que estás orgullosa de mis versos
pero no porque yo los escribí
sino porque los inspiraste tú
y a pesar de que fueron contra ti:
Tú pudistes inspirar mejores poesía.
Tú pudistes inspirar mejores poesía.

_
“Esa será mi venganza…”
Esa será mi venganza:
Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso
y leas estas líneas que el autor escribió para ti
y tú no lo sepas.
_
“Todavía recuerdo…”
Todavía recuerdo
aquella calle
de faroles amarillos,
con aquella luna
llena entre los alambres
eléctricos
Y aquella estrella
en la esquina,
una radio lejana,
la torre de la merced
que daba aquellas
once:
Y la luz de oro
de tu puerta
abierta, en esa calle.

_
“Viniste a visitarme…”
Viniste a visitarme
en sueños
pero el vacío
que dejaste cuando
te fuiste
fue realidad.

::
Cardenal no sólo retrató al amor como una parte importante de la sensibilidad colectiva. Su discurso también está lleno de fuertes convicciones políticas que llegaron a él en tiempos difíciles para su natal Nicaragua; es por ello que el amor que alguien puede sentir hacia una persona, fácilmente puede ser comparado con el apego de un individuo hacia su hogar, siendo ambos casos los momentos perfectos para crear una zona de confort incomparable.
