El día que los humanos intentaron escapar de la Tierra para evitar su extinción
Letras

El día que los humanos intentaron escapar de la Tierra para evitar su extinción

Avatar of Rodrigo Ayala Cárdenas

Por: Rodrigo Ayala Cárdenas

7 de agosto, 2017

Letras El día que los humanos intentaron escapar de la Tierra para evitar su extinción
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Por: Rodrigo Ayala Cárdenas

7 de agosto, 2017

I

En manos de Ray Bradbury, la colonización de Marte fue poesía en el sentido literario y decadencia en el sentido humano.


II

Stephen Hawking, una de las mentes más brillantes de nuestros tiempos, ha afirmado que en los próximos cien años la humanidad tendrá que encontrar en el espacio exterior su próxima casa, ya que la Tierra está llegando a un punto de colapso tan alarmante que corre el riesgo de no tener la capacidad de seguir albergando vida. La colonización de Marte (o cualquier otro planeta que albergue las condiciones necesarias para brindar la posibilidad de habitarlo) se ve hoy más que nunca como un imperativo y una necesidad exigente para la raza humana.


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Sin embargo, esto no es nada nuevo. La inquietud de encontrar terrenos para que el humano pueda expandir su vida y su sociedad ha sido una constante a partir de que se descubrieron los planetas; más tarde, con la llegada del primer hombre a la Luna y en los últimos años con el lanzamiento de naves, sondas espaciales y maquinaria que ha logrado llegar al planeta rojo. Estos hechos son las primeras evidencias reales de que el ser humano se ha embarcado seriamente en la carrera por la colonización del espacio.

Lo que hoy es un proyecto a largo plazo en 1950 fue una realidad gracias al ya mencionado Ray Bradbury en su celebre colección de relatos Crónicas marcianas, el conjunto de narraciones más fascinante y hermosa pero al mismo tiempo la más oscura y terrorífica de cuantas se han escrito en la larga historia de la ciencia ficción y la literatura de fantasía.


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III


Existen dos principales vertientes en el género de la ciencia ficción: las llamadas hard science fiction y la soft sciencie fiction. La primera se refiere a las novelas y relatos con una base rigurosamente apegada a la ciencia, a menudo desarrollada por autores con conocimientos en física, química o astronomía que hablaban en un lenguaje lleno de terminologías que no hacían una lectura accesible al gran público. La segunda vertiente se refiere a los relatos escritos bajo cánones más fantásticos que científicos, permitiéndose libertades en su estilo e información que los hacían más sencillos a sus lectores.

Bradbury tuvo el gran acierto de no pertenecer a ninguna de ellas. Antes que un autor de ciencia ficción fue un gran fabulador de la vida norteamericana y sus miedos, un filósofo del ser humano que vio en el horror y la ciencia ficción los terrenos perfectos para debatir en torno a su inevitable vulnerabilidad y maldad innata.


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En Crónicas marcianas la colonización a Marte parece ser la oportunidad de la raza humana para comenzar de nueva cuenta una historia que le permita redimir sus errores del pasado. Sin embargo, sabemos que el encuentro de culturas opuestas la mayoría de las veces ha provocado el colapso de una y el triunfo de la otra por vías cuestionables. El ser humano sale de la Tierra para evitar una posible catástrofe, pero llega a un mundo que no está listo para convivir con una raza acostumbrada a la violencia, la corrupción y la guerra como la terrícola.


Son muchos los que han visto en esta obra una oscura alegoría a la llegada de los peregrinos ingleses a lo que más tarde se convertiría en los Estados Unidos. Recordemos que los hombres arribaron a un territorio dominado por tribus indias que tenían un respeto por la naturaleza y la vida muy grande. Los colonizadores comenzaron no sólo a invadir esas tierras para usarlas como campo de cultivo sino a matar a los indios de las praderas hasta exterminarlas prácticamente y terminar con un legado cultural enorme. Aunque bien podría ser una alegoría de todas las devastaciones que han sufrido los pueblos conquistados y sometidos a lo largo de la historia de la humanidad.


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Los marcianos, seres pacíficos e inteligentes por naturaleza, son sometidos por los humanos hasta verse despojados de su identidad y de su hermoso planeta. Crónicas marcianas es el relato de la caída en desgracia no de ellos sino de sus colonizadores, a quienes su avanzada tecnología no les exenta de tener un alma vacía y rencorosa.


IV


Con cada página leída una profunda tristeza inunda al lector. Para Bradbury la raza humana es una especie intolerante con los desconocidos que busca su beneficio por todos los medios. Así es como se ha construido una tendencia al odio, al inconformismo y al desprecio por los más “débiles”. Asimismo, es una criatura condenada a repetir una y otra vez sus mismos errores. No importa el planeta ni el año en el que esté, sus buenas intenciones siempre se darán de frente con un muro construido con base en la falta de entendimiento, el odio y la sed de poder.


Crónicas marcianas es uno de los libros más aterradores que puedan haberse escrito en la historia de la literatura. No porque los marcianos sean monstruosos (todo lo contrario, son realmente hermosos), sino porque el ser humano con todas sus mentiras y carencia de bondad es el auténtico monstruo del relato. Porque un planeta de bellos pisos ajedrezados, atmósfera limpia y mares brillantes e infinitos termina por ser una sucursal lamentable y decadente de la Tierra.


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V


En ciertas partes de la historia Bradbury juega con el sentido de la nostalgia de un planeta muerto como la Tierra…

«Hemos tenido suerte. No quedan más cohetes. Ya es hora de que sepáis que esto no es una excursión de pesca. He ido demorando el momento de decirlo. La Tierra ya no existe; ya no habrá viajes interplanetarios, durante muchos siglos, quizá nunca. Aquella manera de vivir fracasó, y se estranguló con sus propias manos. Sois jóvenes. Os repetiré estas palabras, todos los días, hasta que entren en vosotros.

Hizo una pausa y alimentó el fuego con otros papeles.

-Estamos solos. Nosotros y algunos más que llegarán dentro de unos días. Somos bastantes para empezar de nuevo. Bastantes para volver la espalda a la Tierra y emprender un nuevo camino... »


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Los lectores lamentamos que la Tierra haya sido destruida por sus propios habitantes infelices. Con el correr de las páginas, con el paso detallado de la colonización-invasión a Marte a partir de enero de 1999 hasta octubre de 2026, lamentamos más su llegada a un planeta tan complejo como Marte que no merece la llegada de una raza tan decadente y autocomplaciente consigo misma.

En el relato Las langostas, Bradbury hace hincapié en que la llegada de los seres humanos al cuarto planeta se asemejaría a una apocalíptica lluvia de langostas que llevaría consigo la muerte, el final de una vida avanzada para dar paso a otra forma de vida menos inteligente y más abrasiva. Incluso en nuestro propio planeta a veces nos comportamos como langostas.


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VII


El cronista de la llegada del hombre a Marte, el hombre que se convirtió al budismo zen, que no le gustaban las máquinas, que jamás tuvo licencia de conducir, que nunca compró una computadora, que hasta los 62 años se subió a un avión y que odiaba internet: «Es un estúpido y maldito aburrimiento», dijo en algún momento, no heredó la más hermosa y triste de las conquistas del ser humano. Sin embargo, dentro de esa conquista yacen hermosos paisajes que nos hacen desear estar en el planeta rojo no para destruirlo y vencer a sus habitantes sino para deleitarnos con su atmósfera:

«Era una noche de verano en el templado y apacible planeta Marte. Las embarcaciones, delicadas como flores de bronce, se entrecruzaban en los canales de vino verde, y en las largas, interminables viviendas que se curvaban como serpientes tranquilas entre las lomas, murmuraban perezosamente los amantes, tendidos en los frescos lechos de la noche».


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Leer las hermosas historias de Ray Bradbury o cualquiera de los siguientes 10 libros de ciencia ficción es hacerse un regalo a uno mismo en esas largas tardes de verano que invitan a la lectura y la reflexión. Dentro del género de fantasía -donde la imaginación se desborda al máximo- existen otras obras que seguramente disfrutarás si te gusta la narrativa, como los 8 cuentos cortos de terror para perturbar todas tus noches


Referencias: