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Roberto Bolaño: Los detectives salvajes

Letras Roberto Bolaño: Los detectives salvajes

Arturo Belano y Ulises Lima son detectives porque van en busca de Cesárea Tinajero, una poeta desaparecida en México entre 1975 y 1976 y salvajes, por las andanzas que pasaron para encontrar las huellas de la escritora. Los detectives salvajes es una novela del narrador y poeta chileno Roberto Bolaño, uno de los escritores latinoamericanos imprescindibles de nuestro tiempo.

 

 

Tres partes componen la novela que le valió a Bolaño el premio Herralde en 1998 y el Rómulo Gallegos en 1999. Los protagonistas de la narración son todos y ninguno, Juan García Madero, Belano y Lima son quienes dirigen al lector a múltiples aventuras que se desarrollan entre México, Estados Unidos, Francia, España, Austria y África en testimonios de distintos personajes quienes relatan las vivencias de los detectives salvajes, en ellas, el amor, el odio, muertes, asesinatos, desapariciones y relaciones homosexuales son una constante a lo largo de estas páginas.

 

La primera de esas tres partes es el diario de Juan García Madero y transcurre en el México de 1975. García Madero, como se le conoce a lo largo de toda la historia, es un joven estudiante de Derecho que por circunstancias, afortunadas o desafortunadas, conoce a Belano, Lima, Lupe y a las hermanas Font. Rápidamente se ve envuelto en un grupo de poetas, “los real visceralistas”, liderados por los detectives salvajes. Se aleja de su familia, conoce el amor con María Font y se inicia en el estudio literario y en una relación puramente sexual con Lupe.

 

La historia comienza a bordo de un Chevrolet Impala gris que recorrerá la Ciudad de México hasta llegar a Sonora, siempre en busca de Cesárea Tinajero (pero huyendo de Alberto, el proxeneta de Lupe).

 

 

Entre 1976 y 1996 distintos personajes, escenarios y continentes aparecen en las aventuras de estos dos poetas en las voces de narradores que convivieron con Belano y Lima como sus parejas, compañeros de vivienda, de trabajo, duelistas, escritores o simplemente aquellos quienes se cruzaron en el camino con dos enigmáticos hombres. Personalidades como Carlos Monsiváis u Octavio Paz aparecen para aderezar los relatos y son presentados sólo como dos hombres más de las letras mexicanas sin elevar cualidades que los hagan parecer inalcanzables.

 

La de Bolaño es una obra de momentos existentes, pues la novela es reflejo por escrito de sus propias vivencias (Arturo Belano) y las del mexicano Mario Santiago Papasquiaro (Ulises Lima), ambos miembros fundadores del movimiento poético denominado infrarrealismo (realismo visceral), un grupo de poetas mexicanos y chilenos surgido en México en 1975.

 

 

Los detectives salvajes es una historia que bien podía haber sido contada y quedado como una larga anécdota, sin embargo, Bolaño decidió escribirla para que todo aquel que la leyera quedara prendado de los minuciosos detalles con los que adorna la trama: las características de los protagonistas, cómo eran las hermanas Font, reírse de las ocurrencias de Quim, de los arrebatos de Lupe, saber qué era lo que hacía a Cesárea Tinajero objeto de interés y hasta de estudio por parte de Belano y Lima, su paso por Europa, su madurez y sus relaciones.

 

Desde su publicación, Los detectives salvajes recibió una gran cantidad de elogios comparándola con Rayuela, de Cortázar. Es considerada una de las más brillantes novelas mexicanas, después de La región más transparente de Carlos Fuentes y uno de los 100 textos que hay que leer antes de morir.

 

Un libro que atrapa con sus anécdotas, que mantiene los sentidos alerta cuando los personajes están en peligro y permite la reflexión con frases que el autor suelta en medio de la narración. Un libro que despierta la pasión por la lectura y la poesía misma, que hace querer conocer lo mismo Europa que el desierto de Sonora, que desmitifica nombres reconocidos, un libro que te hace ser también un detective salvaje.


Referencias: