Se me rompió el corazón y no fue por amor

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por octubre 13, 2016
Se me rompió el corazón y no fue por amor
Se me rompió el corazón y no fue por amor

Hay corazones que se rompen y no son por amor, como el siguiente poema que te presentamos:

Soy el anciano más joven del mundo,

si tocas las líneas de mis ojos puedes leer historias antiguas,

así como los ciegos leen Braille,

pero casi no le cuento a nadie lo que he visto

porque no me gusta que se acerquen mucho a mis ojos.

Llevo diez horas seguidas tratando de descubrir

qué es lo que vuela más rápido:

el tiempo,

un murciélago robándose mi almuerzo,

o las ganas que tenía de ser algo que nunca pude ser.

Tengo la costumbre de recordar cosas inútiles,

olvidar lo importante y hacer a un lado los mejores momentos;

festejar durante tres minutos el mayor de mis logros

y llorar durante diez años por haber descompuesto mi coche.

Crecer es dificil - se me rompió el corazón y no fue por amor

Qué cosa tan irracional es esta de no olvidar las desgracias,

cargarlas como si fueran un perro malherido,

darles de comer por las noches para que crezcan fuertes,

y luego quejarse de que estás hundido en dolores inventados.

Busqué mis síntomas en Internet

y resulta que soy un anciano cansado de la vida,

con cáncer en los pensamientos,

que debe pensar en el retiro para disfrutar los días que le quedan,

y decirle a sus seres queridos todo eso que no se ha dicho.

Mira, por eso me puse a escribir.

Para decirlo todo.

Mi niñez me dijo adiós cuando yo aún no aprendía a decir hola,

me convertí en un niño que sabía pagar los impuestos

y se afeitaba todas las mañanas;

nací conociéndolo todo pero lo fui olvidando al aprender a hablar,

olvidé el secreto para la felicidad eterna

para poder aprender de memoria la tabla periódica de los elementos químicos.

Crecer de golpe - se me rompió el corazón y no fue por amor

Mi niñez se terminó por destruir ante los ojos de mis padres

cuando salí a perseguir pájaros en el parque

y regresé con una paloma muerta en mis manos.

Ya creciste, ya no puedes jugar.

Así aprendí que los viejos no juegan.

Mira, los niños me encogieron,

me hicieron un ancianito jorobado

cuando empezaron a decirme señor en el supermercado.

Tal vez es por mis lentes.

Me los puse porque pensé que la vida se vería mejor con aumento,

pero descubrí que la vida se ve mejor

a través de una hoja de acetato,

en especial si tiene escritas las cartas de amor

que me envió la primera persona que vivió en mi pecho,

o el dibujo de una gallina en zapatillas,

una cabra con bigote

o alguna otra incongruencia divertida.

No culpo a los niños por confundirme,

tengo cuerpo de esqueleto y me muevo como anciano,

aunque puedo bailar reggaetón del viejito sin cansarme,

y no paro hasta que me corran

por haber entrado sin invitación a la fiesta.

Caer para levantarse - se me rompió el corazón y no fue por amor

Una tarde salí corriendo como Forrest Gump

y escuché la voz de mi padre diciendo que me volvería loco de cansancio;

pero el cansancio no llegaba,

y pasaron los años y yo seguí corriendo

hasta que me desplomé como un camello en medio del desierto,

sin aviso.

Se me rompió el corazón y no fue por amor.

Me quedé pobre, le pagué a la vida todas mis horas

y no me dio cambio.

Me comí el mundo tan rápido que me dio una indigestión,

y también una arritmia.

Mira, a mi corazón se le olvidó cómo latir,

y supe lo que es tener la muerte cerca.

Me rompieron el corazon - se me rompió el corazón y no fue por amor

Me dijeron que para ser joven de nuevo

necesitaba revivir al niño que maté cuando aprendí a ser adulto.

Mandé hacer una estatua mía con mi cara y el cuerpo de Godzilla

porque estoy decidido a cumplir lo que quise ser de niño.

Pasé una temporada viviendo con serpientes

para que me enseñaran su truco de ponerse una piel distinta,

y además aprendí a hacer arquitos con la lengua

mientras muevo la colita.

Nací hace veinticinco años y morí hace media hora

pero nadie se ha dado cuenta porque no lo publiqué en Facebook.

Maté al ancianito con una pala,

y reviví en forma de un bebé con los ojos grandes,

con las mismas historias que antes,

pero con ganas de vivir.

Mira, ahora soy el niño con más experiencia del mundo.

Nos rompimos el corazon - se me rompió el corazón y no fue por amor

**

Los libros son enseñanzas de vida, pues a veces es necesario leer el indicado para que te cambie la perspectiva que tienes del mundo, por eso estos 5 libros te enseñan todo lo que debes saber sobre el amor, la locura y la tristeza.

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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Evan Atwood.

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