La lectura es un placer que muchos no podemos abandonar por ningún motivo. A menos que nos suicidemos…
Así como hay libros que nos llenan de gozo y felicidad, nos inyectan vida y no podemos dejarlos bajo ninguna circunstancia, existen otras lecturas mucho más oscuras que nos enseñan el lado más trágico de la vida y nos envuelven en sentimientos de depresión y abandono. Lectores en extremo sensibles han sido víctimas de su mensaje y no han encontrado otra solución a su dolor más que la muerte.
“Euthanasia: The Aesthetics of Suicide” (Eutanasia: la estética del suicidio), escrito por James A. Harden-Hickey en 1894 es un compendio de maneras de suicidarse: 90 tipos de venenos, 50 instrumentos para hacerlo junto con didácticas ilustraciones. La lectura llevó a muchos de sus lectores a poner en práctica lo descrito en sus páginas. El mismo autor se quitó la vida con una sobredosis de morfina.

Esto da pie al relato que da título a este texto. Después de que muchos jóvenes leyeran “Los sufrimientos del joven Werther” (1774) algo extraño ocurrió en su corazón: una fuerte pesadumbre, un sentimiento de abandono, una sombra grande de tristeza los poseyó. Ante ello, varios optaron por tomar una pistola y dispararse en la cabeza para culminar el sufrimiento que atenazaba su ser, tal y como lo hizo el protagonista de la novela escrita por Goethe. Autoridades de países como Italia, Alemania y Dinamarca decidieron suspender su venta para evitar que esta epidemia de suicidas siguiera en aumento. Naciones como Francia y Austria también fueron testigos de actos similares entre los jóvenes románticos.

Goethe, también conocido por obras como “Fausto”, escribió esta novela epistolar semi autobiográfica a los 24 años, una edad en la que las personas son capaces de hacer cientos de estupideces en nombre de las tragedias del amor. Saberse no correspondido puede nublar la mente de una mujer o un hombre y llevarlo a un momento de completa desesperación. El joven Werther tocó las fibras más sensibles de sus lectores: ambos eligieron una pistola para llorar en la eternidad las decepciones del corazón.

Asimismo la novela influyó de manera notable en la forma de hablar y de vestir de los jóvenes de la época. Moldeó una manera de pensar y concebir la vida, algo similar a lo que lograron obras como “El guardián entre el centeno”, “En el camino” o los libros de la llamada Literatura de la Onda, en México.
Éste es uno de los tantos fragmentos de “Los sufrimientos del joven Werther” en los que se trasluce el infinito dolor que Goethe contagió a sus lectores:
«Es cosa resuelta, Carlota: quiero morir y te lo participo sin ninguna exaltación romántica, con la cabeza tranquila, el mismo día en que te veré por última vez.
Cuando leas estas líneas, mi adorada Carlota, yacerán en la tumba los despojos del desgraciado que en los últimos instantes de su vida no encuentra placer más dulce que el placer de pensar en ti. He pasado una noche terrible: con todo, ha sido benéfica, porque ha fijado mi resolución. ¡Quiero morir!
Al separarme ayer de tu lado, un frío inexplicable se apoderó de todo mi ser; refluía mi sangre al corazón, y respirando con angustiosa dificultad pensaba en mi vida, que se consume cerca de ti, sin alegría, sin esperanza. ¡Ah!, estaba helado de espanto».

Sin embargo, ésta no fue la única polémica en torno al libro: las autoridades católicas en Europa calificaron la novela como una “licenciosa elegía del adulterio” y rápidamente fue incluido en el Índice de Libros Prohibidos del Santo Oficio.
Cuando un suicidio es seguido de una ola de actos similares se le conoce como “efecto Werther” (otros lo llaman “efecto copycat” o “efecto mimic”), un término acuñado por el sociólogo David Phillips en 1974. Éste se percató de que en los años comprendidos entre 1947 y 1968, cuando en las páginas del New York Times se anunciaba la muerte de una persona por su propia mano, al mes siguiente se elevaban las cifras de suicidios. Esto provocó una polémica acerca de la manera en que los medios masivos debían tratar este tipo de noticias.

La Organización Mundial de la Salud, a través de sus directrices para la prevención del suicidio (SUPRE) recomienda a los medios masivos los siguientes puntos: no presentar la noticia con sensacionalismo, evitar glorificar el hecho y no aportar detalles explícitos sobre la manera en que el suicida actuó o los instrumentos que lo ayudaron a llevar a cabo su cometido.
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Ser tocado por las brisas del amor es una de las grandes fortunas (¿o desgracias?) que el destino nos puede regalar. Si estás profundamente enamorado, lee los 7 poemas de Goethe para transcribir y entregarle al amor de tu vida y dedícale 10 poemas de amor que son mejor que un te amo.
Fuentes
Opera Mundi, Papel en blanco, ABC
