“Moisés levanta su báculo y el mar no se abrió. Los egipcios iban acercándose cada vez más, y el mar no retrocedía. Entonces un hebreo llamado Najshón empezó a adentrarse en él. Caminó hasta que le quedaron sumergidos los tobillos, luego las rodillas, después la cintura, luego los hombros. Y cuando estaban a punto de entrarle por la nariz, las aguas se dividieron. La moraleja es que a veces los milagros sólo se producen cuando uno se lanza.
Yo me lancé. Y esto es lo que ocurrió”.
“The Year of Living Biblically”, de A.J Jacobs
Un hombre parecido a un profeta camina por Times Square. Lleva una barba que cubre su cuello entero y cuyos cabellos no han sido recortados en meses. Trae puesta una túnica blanca que le da un aire ancestral junto con el gran bastón que sostiene con su mano derecha. En la otra mano lleva la correa con la que guía a su nueva mascota, no un perro, una oveja. Manhattan es una ciudad que se caracteriza por su diversidad, sus colores y sus rarezas. En sus calles te puedes encontrar con diferentes tipos de personas; sin embargo, este hombre llama la atención de todos, algunos se cruzan al otro lado de la calle cuando lo ven pasar, mientras que otras le gritan “¡oye, tú, Gandalf!”.
¿Podríamos vivir siguiendo la Biblia al pie de la letra y de forma literal? Unos pensarán que esta tarea no es difícil, pues curiosamente en un sondeo de Newsweek, el 55 % de los americanos aseguró hacerlo; en 2005, por otra parte, una encuesta de Gallup señaló que la cifra es del 33 %.
Todos conocemos mandamientos como “honrarás a tu padre y a tu madre” o “no usarás el nombre de Dios en vano”; sin embargo, entre las páginas de la Biblia existen reglas como no usar ropa que mezcle la lana y el lino, apedrear a los adúlteros o tocar el shofar (instrumento parecido a un cuerno) al inicio de cada mes. Pero, ¿qué pasaría si todos siguiéramos estas reglas?

En octubre de 2007 fue publicado en Estados Unidos “The Year of Living Biblically”, en el cual se narran las anécdotas, aventuras y reflexiones del hombre que decidió obedecer cada regla del Antiguo y Nuevo Testamento durante 365 días, sin excepción alguna; el autor es A.J Jacobs, un periodista neoyorquino que considera que su vida es “una serie de experimentos”.

En su libro “The Know It All” Jacobs escribió sobre su experiencia leyendo la enciclopedia Británica desde la A a la Z, con el propósito de tener todo el conocimiento del mundo o entender qué capacidad tiene el cerebro humano de recibir información.
Entre sus experimentos se encuentra el de vivir un mes hablando sólo con la verdad, sin mentiras blancas o excusas, con la propuesta de “honestidad radical” del psicoterapeuta americano Brad Blanton. El nombre del artículo que surgió luego de la experiencia es ‘I think you’re fat’, y es uno de los muchos que demuestran que A.J Jacobs es alguien que cuando tiene un proyecto se involucra por completo. Esta determinación, mezclada con su interés por conocer el mundo y su alta dosis de trastorno obsesivo-compulsivo, tiene como resultado “The Year of Living Biblically”.
El objetivo del libro no era sólo experimentar vivir como posiblemente lo hacían los antiguos hebreos, también explorar la moral judeocristiana. Cuando empezó esta experiencia su hijo tenía dos años y Jacobs se planteaba de manera constante “¿cómo quiero educar a mi hijo? ¿Qué valores quiero inculcarle?”, por lo que esto se convirtió en la oportunidad perfecta para obtener respuestas.

“Fui agnóstico, incluso antes de conocer el significado de esa palabra. En parte, mi problema radicaba en la existencia del mal. Si existe un Dios, ¿por qué permite las guerras, las enfermedades y a mi maestra de cuarto curso, la señora Barker, que nos obligaba a vender galletas sin azúcar para recaudar fondos con fines benéficos?”, escribe A.J en la introducción de “The Year of Living Biblically”.
A lo largo de la crónica nos encontramos con pasajes muy divertidos, por ejemplo, cuando Jacobs debe caminar por las calles tocando el arpa, un amigo le envía por correo una Biblia versión hip-hop o el momento en el que debe construir una tienda y vivir en ella durante unos días —que al no tener un lugar al aire libre donde ponerla, tuvo que hacerla en la sala de su casa—. Pero también hay hermosas reflexiones, como aquello que le sucedió cuando estuvo en medio del campo en Israel, se acercó a un joven que pastoreaba a un rebaño y le preguntó si podía unírsele y al hacerlo, se puso a pensar en lo bello de las cosas simples y cómo vivimos en un mundo superficial donde somos vanidosos al punto de sólo pensar en nosotros y lo que rodea nuestro pequeño mundo, cuando en realidad todos somos una parte diminuta de algo mucho más grande.

Como cualquier escritor, Jacobs recibió muchas críticas sobre su libro, y entre ellas se encuentran dos muy importantes: la primera fue la falta de contexto y la segunda que la Biblia es vista por el autor como un manual y no como una filosofía. Algunos religiosos se ofendieron por la forma en la que Jacobs interpretó la Biblia, y aseguraron que hay elementos en ella que no deben seguirse de forma literal, ya que son metáforas cuyo mensaje final no es más que el amor y el respeto. Sin embargo, lo que empezó como un experimento divertido terminó como una experiencia de vida; a lo largo de aquellos 12 meses, Jacobs fue testigo de cosas hermosas como la humildad en la que viven los amish, la alegría de los judíos hasidim al bailar toda la noche durante la festividad Simchat Torá o las miles de personas de distintas religiones caminando en paz por las calles de Jerusalén. Además de esto, narra lo difícil que le pareció cumplir con las reglas de “no hablar mal de los demás”, “no criticar”, “no mentir” y “no codiciar cosas ajenas” en la sociedad actual en la que vivimos.

La fe y la religión han estado presentes en el mundo desde la aparición del hombre. En sus inicios, uno de los propósitos era la búsqueda de una explicación para los fenómenos naturales. Pero, en la actualidad, estas explicaciones nos las proporciona la ciencia y el conocimiento por el que el hombre ha luchado durante siglos; aunque hoy la religión está más presente que nunca.
Muchos de los valores que practicamos a diario fueron otorgados por la antigua tradición de distintas creencias. Lo que A.J Jacobs buscó hacer en “The Year of Living Biblically” fue, a su manera, resolver preguntas que han rondado incansablemente por la mente del hombre: ¿Por qué creemos? ¿Por qué es importante la fe? ¿Qué es el bien y qué es el mal? ¿Cómo afectan las costumbres religiosas el comportamiento del ser humano?
La respuesta está en nosotros, y cada uno tiene la oportunidad de encontrarla a su manera, aunque sea pastoreando ovejas en medio del tráfico neoyorquino…

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La religión es parte de nuestra construcción como personas, ya que se nos ha inculcado desde pequeños; sin embargo, al crecer se nos otorga el libre albedrío para decidir si queremos mantenerla en nuestra vida o deseamos dejar de cree en ella; uno de los filósofos que escribió sobre el existencialismo agnóstico fue E.M Cioran, por lo que debes leer las frases de sus libros que te demuestran que el pesimismo y la no religión no son tan malos.
