La moda siempre ha sido un tema de discusión para el recuerdo. Una charla que se sostiene frente a frente con la vergüenza y el orgullo de una época en constante tensión de estilos y vanguardias que salieron extremadamente bien o fueron el más grave error de una generación, y que ocasionan los silencios más incómodos jamás experimentados, cuando no las risas más hilarantes de la edad. Pero no todo es degradación; así como se puede observar las ridiculeces de antaño con ojo crítico, caben en nuestro relato histórico episodios de dignidad y buen recuerdo también. Por ejemplo, se encuentra entre estas listas de acierto a la magnánima y eterna Sonia Rykiel, quien al fallecer en 2016, nos hizo admirar la mente visionaria que tuvo en 1970 y los adelantos que produjo en sus blusas a rayas, playeras statement y diseños tejidos, que para nada son motivo de rubor y que incluso son retomados hoy para cualquier buen street style del mundo.


Absolutamente todos nos hemos preguntado en algún momento de nuestras vidas cómo es que nos veíamos realmente durante la infancia o la adolescencia, hemos visto con curiosidad los álbumes fotográficos de padres y abuelos para observar detenidamente qué les ocurría en el vestir como consecuencia de su pensamiento estético y hemos cuestionado o alabado más de una vez las tendencias de una década ya lejana. Pero ¿sabemos con exactitud en qué se fundaba el fashion el año en que nacimos? ¿De verdad nos dice algo esa vieja foto de cuando éramos bebés?


Para no seguir confundiéndonos ni pensar equívocamente que toda la moda se puede encapsular en bloques de diez años, hagamos un rápido recuento por lo que más ha marcado nuestra estancia estilística en el planeta.
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1970 – Los pantalones acampanados eran lo más extraordinario, hombres y mujeres los portaban todavía a la cintura.

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1971 – La influencia asiática llegó a América y sólo las mujeres más audaces podían recurrir a ella.

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1972 – Lo preppy y andrógino llegaba a las calles y las cabelleras cortas se apropiaban del sexo femenino.

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1973 – ¿Shorts sobre medias? Claro, ocurrió hace años y nuestra madres eran unas niñas.

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1974 – Los tejidos no eran cosa de abuela, fueron una revolución de texturas y geometrías en el cuerpo que marcaron el estilo.

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1975 – Colores vibrantes y sólidos llegaron para un nuevo experimento de monocromáticos.

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1976 – Gracias a Yves Saint Laurent y otros europeos el menly chic se hizo tendencia, jugando aún más con el género que antes.

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1977 – Rayas sin miedo y sin medida. Todo se inundaba de patrones lineales y las combinaciones de gama aparecían en cada cuerpo.

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1978 – Las minifaldas se hacían más cortas retomando los avances estructurales que ya habíamos vivido en la década de los 50.

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1979 – Brigitte Bardot se apoderaba del mundo y todas deseaban ese “je ne sais quoi” que la rubia francesa imponía en filmes, series y revistas.
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1980 – Como toda buena tendencia, los calentadores nacieron en los barrios más insospechados y de allí saltaron al planeta entero con movimientos hipersensuales.

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1981 – En esa continuidad de androginia, las mujeres adoptaron una moda que las hacía ver como quarterback en muchas ocasiones, pero lograba una figura sin igual: las hombreras.

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1982 – Los mom-jeans eran la clave para todo buen look. Sobre todo si estos se doblaban en la parte de abajo.

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1983 – Las prendas de polietileno llegaban y sabían conjugarse con los prints orgánicos para un outfit que buscaba el destino del futuro.

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1984 – El fleco kilométrico se hizo parte del atuendo perfecto; además, la ropa oversized y de mezclilla adquiría notoriedad.

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1985 – Madonna fue el ícono a seguir. Blusas negras, cadenas, encaje, diademas bow, una cruz en las arracadas y botas eran el must de toda chica.

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1986 – Camisas oversized y flats comenzaban su curso.

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1987 – La gran joyería y las texturas que iban de lo exótico al animal print funcionaban como clave distintiva de la mujer contemporánea.

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1988 – La juventud se perdió en estos años, hasta la más adolescente de las mujeres recurría a un look mayor a partir de largas faldas y blusas vaporosas.

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1989 – Los chaquetones y los grids fungían un papel sin igual en la moda que finalizaba con la década. Se necesitaba un cambio con urgencia, pero nadie hacía nada al respecto.

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1990 – Algo nuevo comenzaba; el uso de guantes, largos vestidos con tendencia a lo strapless y hot pants reinaban la escena.

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1991 – Los jeans clorados y los botines eran lo más increíble en la figura juvenil de la época, las sudaderas se hacían notar y ese aire a lo “Beverly Hills 90210” se apropiaba del mundo.

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1992 – El traje masculino volvía; con reminiscencias al zoot suit y a la alta costura de los años 80, la mujer adoptaba un look boyfriend.

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1993 – En un preámbulo al grunge, las mujeres comenzaron a utilizar vestidos floreados, zapatos Mary Jane y grandes sombreros.

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1994 – Los atuendos de piel o plásticos en color negro marcaban el ritmo de todo lo que se podía bailar en la época.

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1995 – Melissa Joan Hart podía ejemplificar esta etapa de los años 90 a la perfección; combinaciones que intentaban la innovación al mismo tiempo que sucumbían al EDM de la época.

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1996 – Los looks escolares y sin sentido invadían nuestras vidas gracias a la gran ola de cine juvenil que acaparó las pantallas del cine.

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1997 – El eurodance y la fascinación por las playas de fiesta dictaron el must de toda chica; se perdió el pudor y las referencias a lo oriental volvían.

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1998 – Las donas de cabello volvían y los conjuntos en tracksuits o looks de playa se hacían el ícono perfecto del street style.

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1999 – La irreverencia del mundo se hacía notar. Mientras en el mundo del ready-to-wear nada cambiaba dramáticamente, en el mundo de la alta costura reinaba la estridencia con el patronaje más clásico.

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2000 – Si bien ya habíamos tenido indicios de su uso, no fue hasta el nuevo milenio que los vestidos de crochet sobre camisoles se dieron a notar. Un pequeño retorno a los pantalones acampanados también se hacía evidente.

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2001 – Una mirada hacia el look urbano y las referencias al gangsta marcaron absolutamente todo lo que usábamos en el primer año de esta nueva era.

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2002 – La simpleza del look con juegos de orden en el cuerpo humano, hicieron efectivamente a los 2000 un periodo que poco hemos podido estudiar, pero podemos decir a grandes rasgos que la pulcritud de un outfit comenzaba su paso en nuestro armario y aunque no nos guste la idea, influyó mucho en lo que vestimos hoy.

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Actualmente, con una serie de aprendizajes y errores en el camino, podemos decir que la moda que vivimos es una de las mejores en la historia del ser humano; con una consciencia estética que toma elementos de los años 70, 80 y 90, el eclecticismo del atuendo contemporáneo ha logrado un nivel de presencia lo suficientemente potente como para opacar a unas y compararse con otras. ¿Seguiremos pensando lo mismo dentro de tres años? Sigue descubriendo el paso de la moda con estos looks que nos demuestran que el 2016 se convirtió en 1996 y las 8 reglas de moda que se hicieron para romperse.
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Fuente:
ELLE
