Hace unos días fue catorce de febrero, las calles y centros comerciales estaban repletos de personas tomadas de las manos como si la vida se les fuese en ello. Algunos permanecían largos perdidos abrazados, algo como incestuosos siameses que no podían decir dos palabras sin tener que besarse. Puede que de repente éste parezca un texto escrito por cualquier amargado que no recibió ni un abrazo de San Valentín, sin embargo, hay algo que muchos, solteros o no, consideran la declaración de amor más repugnante de todas: la ropa tipo “él-ella”.
No tiene mucho tiempo que se popularizó aquello de usar camisetas iguales entre los enamorados y es todavía más horrible pensar en el hecho de que existen varios diseños de estas prendas que sólo le parecen lindas a las parejas -por un solo día- y a los dueños de las imprentas que ven sus ganancias crecer gracias a la gente que quiere ver a Mickey y Minnie Mouse, en su torso, besándose durante un todo el día.

Es difícil encontrar las palabras correctas para defender esta tendencia, si desde 1960 no nos ha dejado de atacar con la ridiculez de su significado. En efecto, no se trata de una nueva tendencia, la ropa para él y ella ha existido desde hace más de cincuenta años, así que antes de seguir leyendo este artículo y sentir asco por las imágenes que veras a continuación, llama a tus abuelos y asegúrate de que nunca lo hicieron, porque después de esto no podrías seguir viéndolos con los mismos ojos.


Todo comenzó con simples y horribles suéteres a juego que algunas revistas de moda promocionaban sin ningún tipo de burla o ironía. En realidad, hubieron quienes creyeron en el futuro de la ropa combinada como algo que marcaría tendencia entre todos los enamorados que buscasen gritarle al mundo lo que sentían el uno por el otro.

Cualquier tipo de corte o diseño que se te pudiese ocurrir existía en prendas que podían ser fácilmente usadas por cualquier pareja que quisiera que no sólo sus sentimientos estuviesen coordinados. Pero las cosas comenzaron a salirse de control y los suéteres dejaron de ser suficientes, así que se abrieron paso a prendas aún más ridículas.


En un abrir y cerrar de ojos, los suéteres dejaron de ser suficientes para expresar el amor entre dos personas, es por eso que algunos diseñadores se dieron a la tarea de realizar conjuntos completos. A modo de que no cupiera duda de que esas parejas estaban dispuestas romper cualquier barrera con tal de ver brillar su amor.


Como el amor no está reservado sólo para parejas, la revista especializada en crochet “Mary Maxim” salió al rescate de aquellas familias que querían demostrarse amor fraterno a como diera lugar.

En serio, el amor no es sólo para parejas…

Sentimos todo lo que acabas de ver, pero era la única forma de convencerte de que esa tendencia siempre ha sido una terrible idea desde sus inicios. Afortunadamente los conjuntos “él-ella” han desaparecido y ahora sólo tenemos playeras, aunque cantar victoria aún es muy apresurado, no hay que olvidar que todo comenzó con inocentes suéteres feos.
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Flashbak
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