Letras que hablan de amor dulce y fiestas que no tienen fin, progresiones musicales sencillas y ritmos felices, secuencias de baile decoradas con vestuarios sexys y coloridos, todos estos son elementos fundamentales del pop, ese género musical que nos ha acompañado toda la vida y nos llena de “gustos culposos”.
Desde sus inicios, el pop ha sido marginado por todo aquel que se jacta de saber de música; pero, si somos honestos, es el género más consumido y el que más se graba en la memoria colectiva de la sociedad actual. El pop ha tenido sus épocas de gloria y sus altibajos, se ha válido de un ejército de Michaels, Madonnas y Britneys para incrustarse en el corazón de todo aquel que es alcanzado por sus notas.
En la actualidad estamos inmersos en una explosión de canciones con fecha de caducidad que nos siguen a cualquier lugar al que vamos. Sin embargo, su paso fugaz por nuestra mente y la velocidad con la que cambian las listas de popularidad nos hace pensar ¿el pop de esta época tiene argumentos para trascender en la historia musical? La respuesta es no. Entre la producción artificial de hits y la reacción de un publico saturado hasta el hartazgo de canciones monótonas, el pop está necesitado de un replanteamiento para regresar a su antigua gloria. Los demás géneros se atreven a experimentar con nuevos sonidos, letras y estructuras, ¿por qué el pop debería de seguir siendo igual?
A continuación, te presentemos los 5 puntos que están volviendo al pop un género musical destinado al olvido.
1. Reciclaje de sonidos

Nos encontramos de frente con múltiples “refritos” o copias de canciones del pasado que utilizan la melodía y los coros repetidos para atrapar nuestro gusto. Estas melodías se basan en sonidos que resultan familiares para el público, garantizan que las cabezas se moverán rítmicamente y las letras se corearán inconscientemente. El llamado “Millenial Whoop”—término acuñado para definir la secuencia de notas más utilizada en las canciones pop de nuestros tiempos— también juega un papel vital en este reciclaje de sonidos. La fórmula ya establecida de tonos que nos hacen sentir que ya habíamos escuchado tal o cual canción no es difícil de identificar, es ese coro que se repite hasta grabarse en nuestro cerebro.
2. Autotune, la máquina para hacer cantantes

El autotune es un procesador de audio que disfraza y corrige las imprecisiones de afinación de las notas musicales; es decir, hace que hasta el peor cantante del mundo suene afinado. Uno pensaría que sería más sencillo encontrar talento real en canales de YouTube o en transmisiones de Facebook; sin embargo, a pesar de que el talento existe, éste no llenaría las butacas de un estadio o las estaciones de radio. Si bien hay un vasto universo de artistas con muchísimo talento que están dispuesto a trabajar en su arte y sobresalir, muchos de los que realmente llegan a la fama utilizan el milagro llamado autotune. Ya no se requiere estudiar música, basta tener el look y los contactos adecuados.
https://www.youtube.com/watch?v=BnHkGJZTQgU
3. Las canciones son un producto desechable

Vivimos en la época de lo desechable, con memes que duran una semana y relaciones que no significan mucho al corazón. Lo mismo sucede con los productos que consumimos, todo pasa muy rápido y se olvida inmediatamente. En la música es igual, ya no se otorga el tiempo necesario para que una canción trascienda, nos involucre y se convierta en clásico. Es por esto que no es lo mismo hablar de un ‘Hello’ de Lionel Richie a un ‘Hello’ de Adele; la primera es un gran clásico dentro de la historia de la música, la segunda es una excelente canción a la que difícilmente le daremos otra oportunidad en 20 años.
4. ¿A dónde se fueron los videos musicales?

Los videos musicales marcaron un antes y un después en la música, sobre todo en el género del pop. Se convirtieron en un elemento fundamental para colocar una canción entre el público. Ahora hay que aceptarlo: los videos musicales no son lo mismo que antes. Se acabaron las tardes frente al televisor mirando canales de música a la espera de cuál sería el video en el puesto número uno del top 10. En cambio, ahora vemos un reality show que muestra más violencia y más sexo en los canales musicales. Si bien la plataforma de YouTube ha dado refugio a estos videos y son un arte que no se acabará pronto y que continuará ayudando a posicionar a un artista, ya no forma gran parte de nuestra cultura.
5. Intereses comerciales

Lo que vende es lo que se escucha, y hay que afrontarlo: no siempre tenemos la intuición necesaria para elegir y exigir música de calidad. Un sinfín de artistas sobreproducidos militan en la escena y esto se debe, en gran parte, a lo que el mercado quiere consumir. La fabricación de hits está en manos de muy pocos y se impone un patrón de éxito. La nostalgia también ha sido el motor del consumo, hemos recurrido a ella para saciar nuestra falta de clásicos y, en consecuencia, se anuncian incontables giras de reencuentro y regresos forzados de algunos grupos.
El pop es un género que siempre estará en el centro de la controversia. Algunos dirán que las canciones del pasado son mejores que las de ahora y viceversa, el hecho es que debemos aprender a distinguir la calidad musical y no conformarnos con cualquier cosa que se imponga como moda pasajera.
**
Si crees que el género pop aún tiene salvación, te recomendamos estos 8 discos de mujeres en el pop que valen la pena. Por otro lado, la nuevo canción de Katy Perry te puede hacer perder toda esperanza en la música.
