La infinita evolución musical continúa dando pasos pequeños que eventualmente son vistos como marcas importantes de la historia de esta disciplina. Recordamos la influencia de bandas como Talking Heads en la escena de los 80 con el new wave e integración de distintos géneros e instrumentos electrónicos y vemos su reflejo dentro de los Happy Mondays, banda británica que desde ese tiempo es vista como pionera de la música de este tipo. Integrando ritmos tropicales o africanos con guitarras clásicas e instrumentos que antes parecían ajenos a la escena indie, los británicos crearon una experimentación que creció durante los 90 pero fue disminuyendo. Años después, ese mismo jugueteo con lo electrónico y con distintos géneros llegó a México en forma de Titán, banda que parece deconstruir ese avance en la música y llevarlo a distintos planos. Su más reciente obra, titulada simplemente “Dama”, nos presenta un lado más oscuro y raro que no habíamos notado de forma tan brillante en la escena del país.
Si cerramos los ojos y le dedicamos 48 minutos de nuestra vida a cada uno de los 12 tracks que conforman esta compleja obra, podemos ver pasar en nuestra mente distintas imágenes que pueden ir desde una escena borrosa y perversa del director Gaspar Noé hasta alguna maravilla cinematográfica de David Cronenberg o David Lynch. “Dama” es un álbum electrónico, pero no es común. La fuerza con la que suenan los beats y las complejas letras parecen darnos a entender que tantos años de trabajo de Jay de la Cueva, Julian Lede y Emilio Acevedo apuntaban hacia ese esfuerzo discográfico.

El arduo trabajo del trío en distintos proyectos como Silverio, Fobia, Sonido Lasser Drakar, María Daniela y su Sonido Lasser y Moderatto indudablemente sirvió como una forma de experimentar por separado y encontrar las genialidades ocultas en cada una de las obras. “Dama”, de Titán, es la culminación de dos décadas y media de trabajo desde que la banda llegó a los escenarios por primera vez en 1992. Su música descrita como “rock con maquinitas” no era más que eso: una buena propuesta electrónica —en un tiempo en el que no era lo primordial en México— pero después tomó una intensa personalidad única que vuelven a retomar en “Dama”.
El álbum comienza con ‘Dama Fina’ y ‘Hell.A’, que inmediatamente atraen la atención al traer un sonido un poco más oscuro a comparación de sus discos pasados. El espíritu inicial del trabajo nos recuerda al rock industrial de la escena en Seattle a inicios de los 90 —influenciados por Talking Heads y Happy Mondays— y la voz dulce de Jay de la Cueva nos trae, a inicios de siglo, lo que parece una versión alterna y completamente astuta de lo que alguna vez nos presentó Moenia.
Pero si algo se nota más claro, es la influencia internacional dentro de la música. Mezclas del estilo de Major Lazer hacen su sorprendente aparición y nos hace preguntarnos qué sigue. Titán continúa en el tercer track haciéndonos sentir en medio de un rave hipnótico que parece no tener final usando secuencias y estribillos que dan la sensación de que no estamos escuchando un disco electrónico, sino un rock bastante industrializado. Titán llega a esa cercana percepción sin apegarse a un solo estilo, independizándose por fin de todo lo que absorbió hasta ese momento.
