“De todas las cosas que podemos medir con tecnología, la música es la más representativa de nuestra personalidad”.
Fue lo que aseguró el experto en Data de Spotify, Brian Whitman. Ciertamente él no es el primero ni será el último en aseverar que el trasfondo de la música que escuchamos es mucho más grande y complejo que una simple elección de ritmos y letras. De hecho, se sabe que el gran maestro del psicoanálisis Sigmund Freud no soportaba escuchar ni un segundo de una melodía, pues ésta le hacía recordar y volver a sufrir memorias reprimidas y momentos nostálgicos que él había “borrado” de su mente.
Las frecuencias sonoras que emite cualquier canción crean una especie de psicoacústica que juega con nuestra inteligencia emocional. Como si nos desnudara de pies a cabeza, la música puede encontrar aquello que con tanta cautela intentamos ocultar o simplemente la verdad de una personalidad que ni siquiera nosotros conocemos. La música es un lenguaje y nosotros, aunque no lo percibamos, nos comunicamos a través de él.
Spotify, la plataforma musical que ha acaparado a toda una generación de melómanos, descubrió una forma confiable de descifrar esa relación íntima y definitoria que el ser humano tiene con lo que escucha. Además de información obvia como nuestra edad o lugar de residencia, Spotify posee un sistema que analiza la actividad de los usuarios para que a través de sus preferencias este sistema reconozca ciertos rasgos del escucha. Es decir, los playlist que escuchemos en este programa hablan por nosotros y le cuentan a Spotify qué tan originales somos. Ya que el gusto musical, por lo menos en este momento, se ha generalizado bastante.

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Para encontrar los rasgos que dictan la originalidad de cada quien los científicos, músicos, psicólogos y sociólogos continúan trabajando hasta comprender en su totalidad el significado de una pista como referencia de la personalidad. Y aunque el programa no está desarrollado a un 100 % Whitman aseguró que Spotify es capaz de descubrir matices importantes de nuestro carácter con fiabilidad. Muchos han juzgado este programa como un montón de suposiciones para describir y entender al usuario. Sin embargo, la plataforma cuenta con una base de datos inigualable de la que pueden obtener todo el material para continuar con el proyecto que descifrará nuestra personalidad.

Spotify cuenta con 100 millones de usuarios aproximadamente, de los cuales no existen dos que compartan gustos idénticos. Justo de aquí deriva la originalidad de nuestra personalidad, aunque claro,
hay playlist que encabezan la lista de las más escuchadas. Un 70 % de los usuarios tienen entre sus favoritos las mismas listas de música más su selección personal. Pero ¿qué pasa con ese 30 % que no comparte absolutamente nada con nadie? ¿Qué tipo de personalidad es la que los aleja del resto? ¿Qué vivencias o experiencias han tenido para ser tan únicos en un campo donde es difícil no seguir las pautas establecidas? ¿Qué los hace evitar las sugerencias que el mismo programa les da?

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Dentro del análisis que la interfaz hace se encuentra el cálculo matemático y digital de la información recopilada a través de la navegación dentro de la web y las redes sociales de los usuarios. A partir de este conteo el equipo de data encuentra las cifras con las que Spotify logra categorizar las más de 30 millones de canciones que guarda. De las cuales, algunas pertenecen al grupo de canciones que la mayoría escucha, pero que la gente nunca comparte, pues no quieren verse asociados con ellas. Y también está el lado opuesto, ya que existen muchas canciones con muy pocas reproducciones que el usuario comparte en sus redes sociales con seguridad.

Esta forma de actuar habla del comportamiento bajo el que se rigen la mayoría de los escuchas, pues casi todos prefieren compartir algo que la mayoría escucha aunque no se trate de su playlist favorito. Es decir, la inclusión es lo más importante para el usuario. Por ello, la originalidad queda rezagada y sólo una minoría logra diferenciarse del resto. A esto se le llama identidad musical, la cual no tiene que ver con la actividad musical. La identidad es aquello que nos hace parte de otro grupo, nos hace sentir aceptados y completos de cierta manera. Ésta es la razón por la que a pesar de nuestro estado de ánimo, nuestros verdaderos gustos o preferencias y nuestra conexión real con la música, solemos elegir pistas que nos dan esa identidad musical.

Otro de los puntos importantes para Spotify y su búsqueda por descifrar la personalidad del usuario es la ola de tristeza o desamor en la que parece que nos gusta regocijarnos a través de la música. Una de las listas más populares es “Sin ti”, la cual está repleta de canciones superdeprimentes que parecen encantarle a la gente. Otro de los descubrimientos de Spotify fue cuando el equipo de data encontró que la mayoría de las personas escuchan algo más que música popular o comercial. Entonces, ¿todos somos originales, pero nadie quiere admitirlo? Ésa es la pregunta que la investigación de esta plataforma se intenta responder.

Para que nosotros podamos saberlo, basta con mirar las listas de nuestros seguidores y seguidos para comparar nuestros gustos musicales. Así descubriremos qué tan cierto es que la mayoría poseemos una o más pistas en común. O tal vez pertenecemos a ese pequeño grupo que se rige por sus verdaderas preferencias y no por las que lo incluirán, según Spotify, en un mundo de poses y mentiras.
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