
Al escuchar la música de Alice Cooper y ver la obra del artista Salvador Dalí, puede que pienses que entre ellos no hay mucho en común, y que de ninguna manera están relacionados. No podría estar más equivocado. Aunque no lo creas, Alice Cooper y Dalí tienen una historia juntos y es de lo más asombrosa.
Admiración mutua
Vincent Damon Furnier, mejor conocido como Alice Cooper, sintió desde su juventud una genuina fascinación hacia las obras y la extravagante vida del artista surrealista Salvador Dalí, quien admiraba al rockero al grado de acudir a uno de sus shows. Esta admiración mutua los llevaría a conocerse y compartir una amistad que acabó convirtiendo al cantante en su inspiración.

Musa
Dalí invito a su amigo, Alice Cooper, a pasar tres días en su casa. La estancia, aunque corta, bastó para que Salvador Dalí convirtiera al metalero en su musa. La obra a la que dio pie, es de lo más fascinante.
Holograma
Dalí, siempre interesado en la ciencia, realizó uno de los primeros hologramas de la historia del arte, usando a Alice Cooper como modelo. El holograma tridimensional, proyecta la figura de Alice, quien se encuentra sentado y vestido con joyas diseñadas por el propio Dalí. El cantante sostiene una estatuilla de la Venus de Milo como si de un micrófono se tratara.
¿Pensaste alguna vez que Alice Cooper podría inspirar a Salvador Dalí?
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