La perversa relación del clero con la pederastia, red de prostitución y abuso a menores; se ha convertido en un delito común que por lo general no ve justicia, ya que el espejismo de un Estado Laico, sólo refleja la protección y la colusión entre Iglesia y Estado en actos inauditos. Casos como el del padre Marcial Maciel en México o el padre Joseph Maskell en Estados Unidos, es prueba del daño masivo que puede causar.
El escándalo más reciente relacionado al clero con abuso sexual, involucra a la Iglesia de Inglaterra que actúa en la comunión anglicana cristiana. El obispo Peter Ball, quien en 2015 admitió haber abusado sexualmente de 18 jóvenes de entre 17 y 25 años, en un transcurso de 20 años. Fue liberado de prisión tras cumplir tan sólo 16 meses de condena.
El titular de la Iglesia de Inglaterra y Arzobispo de Catenbury, Justin Welby, ofreció una disculpa pública el día de hoy por la complicidad de la Iglesia en ocultar el abuso sexual a adolescentes a manos de Ball. ”Para todos las víctimas de los abusos de Ball, que fueron lo suficientemente valientes en compartir su trágica historia, ofrezco mis más sinceras disculpas”, dijo Welby tras hacer referencia al abuso sistemático permitido por las autoridades eclesiásticas durante dos décadas.
Cuando Ball fue enjuiciado y encarcelado, Welby ya era titular del clero y ordenó una investigación independiente a la Iglesia de Inglaterra para saber los detalles de la sistemática serie de abusos. Hoy se publicaron los resultados en un reporte titulado: ”Los abusos de la Fe”, dirigida por Moira Dame Gibbs.
En él, Gibbs explaya el fracaso y consentimiento de las autoridades eclesiásticas por los abusos de Ball, acusándolos de actuar colaborativamente, las autoridades del clero fueron incapaces de rendir cuentas y responder apropiadamente ante la inaceptable conducta del exobispo inglés durante años.
Lo más aterrador que el informe relata es que el padre Ball era promover la cristiandad y a sí mismo haciendo creer a los fieles que el contacto sexual era positivo para incrementar la fe y el fervor hacia Dios. La iglesia coludida que sabía de las perversas acciones de Ball, no hizo nada para detenerlo sino que lo protegió y encubrió. La Iglesia de Inglaterra no hizo nada para apoyar o proteger a las víctimas de los abusos.
Por su parte, el padre Welby calificó el reporte como una ”lectura desgarradora y escalofriante”.
El hecho causó descontento generalizado en la opinión pública, colectivos de la sociedad civil han pedido a las autoridades sancionar a la Iglesia de Inglaterra, no sólo por encubrir, sino por proteger a un ‘criminal sexual degenerado’. En respuesta, Welby exigió la renuncia del obispo Lord Carey quien funge como consejero de honor en la diócesis de Oxford, por cómplice y posible colaborador en la red de abusos de Ball.
Por lo pronto Ball, de 85 años fue obispo de Gloucester y Lewes donde cometió los abusos entre 1970 y 1990. Durante la investigación de Gibbs, documentó 17 cartas dirigidas a Lord Carey, supuesto cómplice de Ball, donde advierten que el exobispo hacía extraños encuentros en confesionarios con adolescentes quienes salían con un comportamiento extraño que les llevó a retraerse, después de reunirse con Ball.
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