La mayoría de los habitantes de la CDMX se preguntan por qué les está doliendo tanto la cabeza. Otros más no se explican la aparición de flemas viscosas, generalmente acompañadas de una tos áspera, frecuente entre la población de la tercera edad o de las personas con deficiencias pulmonares.
Sorprende la ausencia de cielos grises y de contaminación. No sorprende una ciudad con saturación de tóxicos en el aire. Y aunque a primera vista, durante los recorridos de madrugada, un ciudadano promedio no identifique si hay contingencia ambiental hasta que se lo dictan los noticiarios, el paso de los días se los recuerda y los efectos se hacen presentes: dolores de cabeza, ardor en los ojos, lagrimeo, resequedad de nariz, malestar en la garganta y la asquerosa tos con flemas.
Las autoridades ambientales y el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) sugieren encierro y recomiendan no salir de las 13 a las 19 horas: seis horas de guardar, pues la exposición por tiempo prolongado al aire libre durante la contingencia pude desencadenar “graves enfermedades” o provocar la muerte de los ciudadanos que ya padecen afecciones respiratorias.

(Foto: Daily Trend)
En cuanto a los pacientes exentos de malestares respiratorios, la jefa del Departamento de Investigación en Inmunología y Medicina Ambiental del INER, Patricia Sierra Vargas, dijo para el diario Milenio que los primeros síntomas de “afectaciones al organismo son dolor de cabeza, lagrimeo, resequedad de nariz y garganta e irritación de la piel”.
Y a la larga, se pueden desarrollar enfermedades como hipertensión, asma, alteraciones en el sistema nervioso central, envejecimiento y disminución pulmonar. El ozono, literalmente, oxida, y eso —a decir de Vargas— causa un tipo de quemadura que “generalmente nuestro organismo es capaz de subsanar a través de mecanismos enzimáticos”.
Sacar la bicicleta tampoco es recomendable durante las jornadas llenas de vapores perjudiciales, que encierran a la ciudad en una burbuja plomiza, que cada vez se asemeja más al paisaje citadino de China, pues cuando pedalean aumenta su frecuencia respiratoria y, lógicamente, también incrementa la concentración de contaminantes que respiran.
La semana pasada, la secretaria del Medio Ambiente, Tanya Müller, publicó un tuit que reza: “Gracias a las políticas ambientales, la #CDMX ha dejado de ubicarse como una de las urbes más contaminadas del país”. Sin embargo, si se toma en cuenta que un día con aire limpio se alcanza cuando no se superan los 100 puntos Imeca, únicamente hemos experimentado tal limpieza nueve días en un lapso de cinco meses.
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