Kevin Wilshaw se interesó en el nacional socialismo desde su infancia, principalmente influenciado por su padre, adoptó las ideas radicales del nazismo y la supremacía blanca.
A los 11 años, Kevin comenzó a involucrarse en movimientos políticos nacionalistas en su natal Leeds, al norte de Inglaterra, cuando su padre formaba parte de la guardia montada, lo que lo alejó de las ideas liberales. «Tuve una infancia muy sola, papá siempre tan severo y ausente me impulsó a involucrarme en estos grupos».
Su extremismo comenzó a finales de los años setenta, un momento particular, ya que ciudades industriales como Mánchester, Liverpool y la propia Leeds eran el centro de movimientos sindicales de izquierda impulsados por el empobrecimiento de la región.
«Mi madre estuvo en servicio militar durante la guerra y era mitad judía, por lo tanto, tengo sangre judía en mis venas», dijo Wilshaw mientras muestra un documento que lo acredita como miembro del Frente Nacionalista Británico, un pequeño partido político de ultraderecha que adopta ideas fascistas, especialmente las que conciernen a los judíos.
«Yo quería ser como mi papá, intentaba seguir sus pasos» Wilshaw le dijo al periodista británico Paric O’Brien durante una entrevista Channel 4 . Las revelaciones de Wilshaw llegaron al mismo tiempo que renunció a su extremismo racial, aceptando su homosexualidad y sus raíces judías 40 años después.
O’Brien preguntó a Wilshaw si al ver a los judíos como “enemigos” pensaba en su madre, a lo que respondió que pensaba en el judaísmo en grandes masas como un enemigo ideológico pero no como un enemigo individual.
Wilshaw recordó que le costaba hacer amigos y familiarizarse con las demás personas, por ejemplo, cuando iba en la escuela, por lo que unirse a un grupo radical a tan temprana edad le ayudó a desenvolverse socialmente. Poco a poco logró escalar jerarquías en el frente nacionalista hasta organizar eventos con discursos fascistas en Cumbria.
«Mucha gente del gremio derechista no congeniaba con la inmigración ni las ideas liberales, hasta que el grupo se radicalizó gracias a la llegada de los skinheads, neonazis jóvenes que buscaban desquitar su enojo contra todos aquellos que querían desafiarlos.
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Entrevista completa con Kevin Wilshaw *Video: YouTube
Después de su paso por el frente nacionalista, se convirtió en una especie de radical independiente, donde se involucró en disturbios organizados por colectivos neonazis, hasta su arresto por vandalismo en Ellsbury en la década de los 90. Su paso por la cárcel fue dura y le ayudó a recapacitar sobre sus acciones pasadas lo que le ayudó a descubrir su homosexualidad.
«Mi naturaleza causó abusos sobre mi persona. Soy un neonazi, con raíces judías y gay», explicó al resaltar que todo lo que había creído, todo lo que pensó que era correcto, es contradictorio a su naturaleza como persona.
Relacionó este hecho con Niki Crane, un activista neonazi británico que radicalizó el movimiento ultranacionalista en el Reino Unido en la década de los setenta y ochenta hasta que en su lecho de muerte por contraer el virus del VIH, admitió ser homosexual. «Él era la persona más ruda que jamás había conocido, sin embargo contradice todo lo que defendía y creía reduciéndose a lo que verdaderamente importa. Su persona y su naturaleza», explicó Wilshaw.
Hoy, el ex nazi británico busca boicotear y abolir cualquier manifestación fascista o neonazi en el Reino Unido, junto a su excompañero de partido Mattew Collins, en el grupo anti-fascista. «Me siento culpable por lo que hice y por cómo pensaba, no sólo eso, también me di cuenta que esto era una barrera contra mí mismo y me impedía tener una relación con mi propia familia».
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