En 1988, la televisión inglesa transmitió un programa que reunió a tres profesores y científicos en un solo espacio, para discutir temas como la existencia de Dios, el universo y la posibilidad de hacer contacto con formas de vida extraterrestre. Stephen Hawking, Carl Sagan y Arthur C. Clarke tuvieron una conversación histórica que, afortunadamente, hoy podemos reproducir en su totalidad. ¿Qué opinaban al respecto? Mientras que Hawking aseguraba que cualquier contacto con la vida alienígena sería “desagradable”, Sagan decía que nuestra opinión era irrelevante: es algo que va a pasar, queramos o no.

En conversación con el presentador Magnus Magnusson, Hawking y Clarke se reunieron en un estudio de televisión y Sagan, por su parte, se unió a la transmisión vía satélite. Hoy en día podemos tener una reunión de esa naturaleza fácilmente, a través de videoconferencia. Sin embargo, a finales de los años 80 era un formato novedoso y un avance tecnológico acorde con los temas que se iban a tratar: después de todo, los científicos se hacen algunas de las preguntas más importantes que los seres humanos pueden plantearse.
¿Qué opinaban Stephen Hawking y Carl Sagan sobre la vida extraterrestre?
En una parte de la conversación, los científicos tocan el tema de la ciencia ficción y la posibilidad de hacer contacto con vida extraterrestre. Stephen Hawking, quien utilizaba un sintetizador de voz para comunicarse desde 1985 a causa de la esclerosis lateral amiotrófica, admite que no es adepto de las historias de platillos voladores ni de la idea de viajar en el tiempo:
“No creo en las historias de platillos voladores ni otros objetos voladores ni identificados. Si los viajes en el tiempo fueran posibles, ya habríamos recibido visitas de gente del futuro. Creo que si nos visitaran personas de otro tiempo u otros planetas, sería mucho más obvio y, probablemente, muy desagradable. No me gustaría hacer contacto contra civilización, excepto a una distancia suficientemente segura. Podría ser como los indios norteamericanos haciendo contacto con los hombres blancos, apuesto a que desearían jamás haber vendido Manhattan”.
Magnusson se dirige a Carl Sagan, uno de los mayores expertos en la búsqueda de inteligencia extraterrestre, y le hace la misma pregunta. El profesor Hawking no quiere hacer contacto con otras civilizaciones, ¿por qué Sagan sí?
“Primero que nada diría que tenemos muy poca elección en el tema”, responde. “De hecho, ya se ha dado a conocer que existe una civilización de bajo nivel técnico en esta parte de la galaxia, pues los programas de televisión se difunden a la velocidad de la luz. Ya que es poco probable que cualquier otra civilización que detecte esas señales esté al mismo nivel o uno inferior que el de nuestros avances tecnológicos, pues nosotros inventamos la tecnología radial hace muy poco, por decir algo. Es muy probable que ellos se encuentren en nuestro futuro tecnológico”.
La cuestión, dice Sagan, es que realmente no importa si esa civilización del “futuro” tiene buenas o malas intenciones, porque de cualquier manera no podemos hacer nada al respecto: “Si sus intenciones son benignas o son lo contrario, claro que es de interés. Pero no tenemos mucha opción en el asunto. Por eso es que espero que sean benignos, si es que están allá afuera”.
“Desde mi punto de vista”, continúa Sagan. “La búsqueda de vida extraterrestre y, especialmente, la búsqueda de inteligencia extraterrestre es una de las preguntas filosóficas, científicas y humanas clave que se han planteado. Pero estamos en el inicio de la búsqueda, claro que es importante para nosotros conocer la respuesta”.
Magnusson habla de un tropo común en el público general: el de que los extraterrestres son “malvados” y quieren invadir nuestro planeta. Sin embargo, dice, en ese momento de los años 80 siente un nuevo optimismo en el público; los extraterrestres, si no son benignos, al menos podrían no ser tan hostiles y agresivos como se les consideraba. Arthur C. Clarke se muestra de acuerdo y habla de su propia escritura: “Yo soy un optimista. Creo que cualquier supercivilización malévola se autodestruiría rápidamente, como tal vez estemos haciendo nosotros. Así que, si tenemos contacto físico con extraterrestres, creo que sería benévolo”.
Hawking toma la palabra nuevamente y pregunta: ”Si hay seres inteligentes razonablemente cerca de nuestro planeta, ¿por qué no nos han visitado todavía?”. Para Clarke, hay docenas de posibles respuestas a esa interrogante:
“Podrían haber venido en un pasado remoto, podría ser que nos visiten cada 10 mil años; el universo es un lugar gigantesco y aunque hubiera naves viajando por todo el cosmos, no deberíamos esperar que nos visitaran al menos cada mil años. Tal vez lo sepan todo sobre nosotros y hayan colocado a nuestro planeta en cuarentena por muy buenas razones. Puede que no estén interesados en nosotros, tal vez están tan avanzados tecnológicamente que no tengamos ni siquiera su desprecio… Podríamos especular eternamente, pero creo que deberíamos esperar y tener más evidencias”.
