Ahora con más tiempo en casa, durante el periodo de contingencia, el uso de todo el equipo que tenemos en casa ha aumentado… y seguramente más de uno se ha encontrado con el dilema de que el control de la TV o cualquier otro juguete o aparato se ha quedado sin pilas. En un momento en el que estas pequeñas baterías son todavía más relevantes en nuestro día a día, su desecho correcto y el impacto que tienen en el medio ambiente es mucho más relevante.
Los efectos de la ausencia humana ha tenido un impacto visible en la naturaleza y el medio ambiente. Los animales silvestres han recuperado espacios que antes eran dominados por la presencia humana e incluso aquellos animales en cautiverio como los zoológicos han atravesado un cambio después de estar habituados a ver humanos diariamente. Ahora que algunos ríos han recobrado su color cristalino o que en las costas de Acapulco se pueden apreciar fenómenos bioluminiscentes, el impacto medioambiental es claro y en nuestras manos sigue estando hacer lo correcto desde casa.
Ejemplo de bioluminiscencia. / Foto: Shutterstock
Cuando una pila usada es tirada de manera incorrecta, las sustancias que contienen son un agente contaminante altamente nocivo para el medio ambiente. Sin excepción alguna, todas las pilas tienen mercurio, cadmio, níquel, litio, manganeso, plomo y zinc, los cuales son elementos tóxicos para la salud y el planeta. Si al terminar su vida útil, una pila es desechada en la basura doméstica, ésta comenzará un peligroso recorrido que terminará, a corto plazo, en un basurero municipal, en el campo o en el mar, convirtiéndose en un residuo tóxico y sus componentes químicos se modificarán en el ambiente, volviéndose incluso más peligrosos provocando: ceguera, cambios de personalidad, pérdida de memoria, daños en riñones y en pulmones, cáncer e incluso la muerte, a altas exposiciones.
Las pilas usadas deben ser separadas de otro tipo de desechos y jamás deben ser incineradas, ya que los metales que contienen no se destruyen al ser quemados y son emitidos a la atmósfera, convirtiéndose en gases de efecto invernadero, causantes de deshielos, inundaciones, huracanes, desertificación, hambrunas a consecuencia de alteración en la agricultura y ganadería, migraciones de especie y diversas enfermedades.
Foto: Shutterstock
En otras palabras, un acto tan simple como arrojar una pila a la basura puede tener graves consecuencias que pongan en riesgo la vida de otros sean humanos, animales o hasta la flora misma.
La importancia del reciclaje
Por cada tonelada de pila reciclada pueden recuperarse más de 300 kilogramos de zinc y 250 de hierro y níquel que pueden ser utilizados para elaborar objetos de uso cotidiano como cucharas, tenedores y cuchillos, placas de autos y pilas nuevas.
El proceso de reciclaje empieza por una disposición correcta, donde las pilas en desuso sean separadas de otro tipo de desechos y colocadas en contenedores especiales para ser llevadas a una planta de reciclaje, donde el mercurio se separa de otros metales y el resto de ellos pueden ser recuperados.
Parabuses con recolectores de pilas / Foto: cortesía de Grupo IMU.
Gracias al reciclaje de estos dispositivos, se crea un ciclo productivo de materias primas cada vez más escasas y de más valor, se ahorran recursos naturales y energéticos y se minimizan los impactos negativos sobre el medio ambiente.
Las nuevas generaciones son la clave
La educación medioambiental entre los más jóvenes puede ser la diferencia para el futuro del planeta. Por ello, Grupo IMU, a través del programa IMURecicla, creó en 2006 el Concurso Escolar de acopio de pilas usadas para que escuelas de CDMX, Guadalajara y Pachuca se unan a la recolección de pilas más grande de México.

Además de contribuir al medio ambiente y difundir la importancia de la disposición correcta de las pilas y baterías, este Concurso también tiene como objetivo promover y facilitar la educación de los alumnos, por lo que año tras año han premiado a las escuelas ganadoras con herramientas como computadoras.
Este año, concluyó el 13º Concurso Escolar de acopio de pilas usadas “Nuestro Planeta es la Neta” logrando la participación de 53,058 alumnos de primarias y secundarias de la CDMX y área conurbada, Guadalajara y Pachuca alcanzando una recolección de cerca de 14 mil kilos de pilas usadas en estas ciudades.
Foto: Cortesía de Grupo IMU.
Para sumar esfuerzos y contribuir a esta iniciativa, podemos ayudar depositando las pilas usadas en las columnas recolectoras de publicidad con las que cuenta Grupo IMU para que sean llevadas a una planta de reciclaje y se tenga un manejo correcto de las pilas y cada uno de sus componentes. Gracias a esta labor, se aprovecha más del 75 % de sus componentes que son reutilizados como materia prima en diversos procesos productivos y se fortalecen acciones positivas para el medio ambiente.
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