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Cómete este poema: el balance perfecto para el amante de las letras y la comida

Viajes Cómete este poema: el balance perfecto para el amante de las letras y la comida



La Ciudad de México dista mucho de ser la más bonita del mundo. 

Carey Mexico

El tráfico, la contaminación, la inseguridad y todos los problemas de cualquier gran ciudad, sin ninguna de las soluciones que cualquiera de ellas exige, refuerzan esa declaración. Pero esta mole de pavimento y de banquetas levantadas por la rebeldía de algunas jacarandas, de insultantes muestras de la desigualdad del ingreso y la riqueza que coexisten en el mismo espacio, es capaz de generar impresiones que van más allá de la arquetípica belleza de un lugar que dispone perfectamente de sus elementos, agrupándolos uno a uno por estilos y formas en calles, puentes o cualquier rincón. Ni Brujas, ni París, ni Venecia poseen la diversidad cultural que asalta los sentidos (muchas veces de una forma no agradable) y que se concentra en la Ciudad de México.

En ella es posible encontrar diversos elementos que de inmediato crean en el espectador una sensación de extrañeza, una disonancia visual que le lleva a preguntarse cómo es que todos esos objetos, colores y formas coincidieron en aquella esquina. Como si se encontraran dispuestos por un fotógrafo cuya intención es crear una serie con una combinación de objetos aleatorios, pertenecientes a culturas, espacios y tiempos distintos que no tienen alguna relación entre sí.

Algo similar debió haber pensado Dalí, quien sentenció que de ninguna manera volvería a México, un país que le resultaba más surrealista que sus obras. Ahí donde se mezclan globos de colores metálicos, elotes cocidos, danzantes aztecas y Blu-ray piratases donde estiba la declaración del catalán, donde el surrealista lienzo se hace realidad, como si se hubiera restaurado el "Sueño de una tarde dominical en la Alameda" de Rivera al estilo del "Cristo de Borja" para después cobrar vida.

Rivera sueno tarde dominical alameda lydia Carey
Sin embargo, para hacerse de la esencia (o las múltiples esencias) de un lugar tan caótico como atractivo, es necesario conocer la Ciudad de México a través de todo lo que nos ofrece para llenar los vacíos del estómago y el alma. "Eat this poem" es una forma distinta de "hacerse" de una ciudad. De probar su esencia a través de sus letras, sus rincones y su gastronomía. Al leer sus sabores y probar sus libros, resalta el trabajo de Lydia Carey sobre la Ciudad de México, que refleja la disonancia creada por todas las manifestaciones culturales que la misma exige apreciar.

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El placer provocado al llegar a ese lugar donde espera el plato favorito, resulta similar al de escaparse a comprar ese libro que hace mucho deseamos, o bien, la vacuidad de leer una crónica con un título muy atractivo pero que no dice nada, que nos deja el mismo antojo que pasar frente a un puesto de tacos e impregnarse de su olor; ésas son parte de las sensaciones que generan un vínculo con la gastronomía y letras de un lugar. 


porrua chapultepec
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Pendulo
Carey llegó a la Ciudad de México hace tres años, y a partir de entonces, fascinada por la multifacética cara de la ciudad y el caos que la envuelve, ha creado una guía de la capital, especialmente de su barrio, la colonia Roma, que acompaña en su blog con llamativas imágenes nada producidas que retratan la realidad citadina. También ha visitado mercados, restaurantes, librerías y cafeterías en busca de aquellos que capten de mejor manera la esencia de la ciudad. Una megalópolis que si bien se enfrenta a diario con cualquier cantidad de problemas, envuelve a quienes la visitan y los que habitan en ella (quienes a diario nos quejamos amargamente) en una especie de gusto culposo, de filia que la hace irresistiblemente atractiva a pesar de ignorar el porqué.


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Fuentes:

Eat This Poem

México City Streets






Referencias: