Perder tu avión, que te roben el pasaporte, quedarte sin dinero, comprar muchas cosas y que te cobren equipaje extra, que te haga daño la comida extranjera y enfermarte, no encontrar hospedaje; hay miles de cosas que pueden salir mal en un viaje, pero es inevitable querer emprender una nueva aventura y explorar el mundo siempre que sea posible. ¿Y qué es lo peor que le puede pasar a un viajero? Hay muchas respuestas para esta pregunta y cada experiencia te dejará un nuevo aprendizaje para convertirte en un viajero experto. Pero hay una sensación terrible que todos los viajeros sufren y para la que nadie te prepara: el final del viaje.
A continuación, te compartimos 6 situaciones que vivimos al final de cada viaje que, aunque nos hagan sentir nostálgicos, entendemos que viajar es lo mejor de la vida.

1. El feliz regreso, pero no tanto
Regresar a casa después de un largo viaje es una sensación inigualable, pues extrañas tu hogar, a tus amigos, tu mascota, tu privacidad, la comida casera o tu cama. Sin embargo, esa sensación de felicidad hogareña se va borrando conforme la rutina comienza a aburrirnos nuevamente. A esa sensación se le conoce como “depresión post-viaje”.

2. Adicción a las ofertas
Sabes que no tienes dinero porque acabas de regresar de viaje y te gastaste todos los ahorros; pero como buen adicto a los viajes no dejas de inscribirte a páginas de ofertas de vuelos y alojamientos para que todos los días te tortures viendo los mejores precios, aunque sabes que no puedes costearlos.

3. Búsqueda de tips para ahorrar
En tu mente sólo existe un pensamiento recurrente: viajar, viajar y después viajar. Todos los días buscas información sobre cómo hacer viajes sin tener que gastar mucho dinero, y otros tips para lograr tu meta. Incluso estás dispuesto a trabajar a cambio de viajar, ¿así o más desesperado?
4. No hablas de otra cosa
Por si tus amigos no estaban ya enterados o se les olvidó, cada que tienes oportunidad te encargas de mencionar que estás planeando el próximo viaje. Todos saben que lo harás, pues ya has demostrado que nada te detiene.

5. Fotos del recuerdo
La nostalgia por las experiencias vividas en tu último destino renace cada vez que miras tus fotografías. No hay una imagen que no te recuerde cada rincón del recorrido, y te preguntas cuándo volverás a sentirte igual que en aquellos momentos.

6. Volver a la realidad
Poco a poco vas aceptando la realidad y entiendes que lograrás tu objetivo, porque el espíritu viajero no se puede ocultar. Y aunque cada que regreses de tu destino tengas que pasar por este triste proceso, estás dispuesto a vivirlo de nuevo.
**
Si decides hacer un viaje con tus amigos puedes hacerlo de mochilero o no, lejos o cerca, con más recursos o poco dinero; pero recuerda que lo que importa en este viaje es que el camino que recorremos solos es siempre un camino distinto si vamos acompañados.
