En la época colonial, llegaron de África grupos de personas que los españoles habían secuestrado como esclavos. La finalidad era ayudar a los indígenas mexicanos con el trabajo que cada vez era más intenso. Las jornadas de trabajo eran tan duras que pocos aguantaban semejante dolor y martirio, por lo que poco a poco, los africanos comenzaron a huir. Algunos ya habían tenido descendencia, otros no, pero el dolor seguía siendo el mismo. Así llegaron a las costas huyendo de sus captores en donde se instalaron y comenzaron pequeñas comunidades que se fueron extendiendo tanto que hasta la fecha, estas comunidades se mantienen vigentes, algunas emigraron a islas cercanas como Cuba y otras a Miami.

De este modo, la comunidad afrolatina vive entre la convergencia de países diversos y la naturalidad del baile, la piel oscura y la cadencia con la que han vivido desde que Cortés reinaba en Tenochtitlán. Las comunidades de afrolatinos alrededor del mundo han ido creciendo, claro, pero pocas personas lo han demostrado con tanta admiración como Harmonia Rosales, la mujer que cree que Dios es una mujer negra. Con tan sólo unos cuantos elementos, la chica puede crear nuevas perspectivas del arte, de Dios y de su comunidad. Se encarga de hacer que la resistencia y la narrativa incluyente y diversa le den forma a un nuevo modo de pensar rompiendo cada estereotipo impuesto desde la Conquista. Para ella, lo más importante es que la visión y perspectiva que se tiene sobre las personas negras cambie.

Rosales nació en Estados Unidos, pero su familia proviene de Latinoamérica, por lo que creció rodeada de cadencia, bailes y una historia de resistencia que data de años. Cuando tuvo edad para entender lo que había sufrido su gente, como le llamaban en su comunidad, lo conjugó con su talento, mismo que ya sabía que poseía. Había nacido con un pincel en la mano. Entonces, comenzó a pintar retratos de su mamá, de sus amigos y de la sociedad en la que se encontraba.

Pero no fue hasta que vio a una pareja de homosexuales caminando por la calle que entendió el verdadero dolor y sufrimiento que su pueblo ha vivido. Entonces, buscó arduamente romper con los estereotipos impuestos que no sólo rodeaban a su comunidad, sino al arte en general. Siempre se caracterizó por ser una chica estudiosa y obediente, por lo tanto, decidió serle fiel a su personalidad e investigar cómo el arte había relegado a los negros por mucho tiempo, del mismo modo que la comunidad afroamericana había vetado diversas preferencias sexuales. Y es que pensémoslo bien, ¿qué obra de arte tiene como protagonista a un hombre negro que no sea un esclavo o bien, en qué pintura podemos observar a una pareja gay / lésbica de color?

Harmonia Rosales, entonces, puso en práctica cuatro cosas: su talento, su admiración por los grandes como Miguel Ángel, la tolerancia y el amor a sus raíces. Se arriesgó a hacer algo verdaderamente novedoso y que seguramente rompería esquemas sin importar que su trabajo le incomodara a más de uno. Rosales emuló la famosa obra “El Origen del Hombre” de Miguel Ángel y repensó a Dios como una mujer negra que le estaba dando la vida a otra mujer. Sí, para Harmonía Rosales, el origen de la vida es de color.

«Cuando pensamos que la vida humana se originó en África, en el jardín del Edén, no hay nada que diga que Dios no pudo haber sido una mujer negra».
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Se ha comprometido a darle más “sabor” al arte siendo desobediente, pintando escenas incómodas y cuestionando al mundo acerca de la sexualidad, la diversidad y la feminidad. Pero sobre todo poniendo en tela de juicio los derechos de la gente de color. ¿Es posible que en pleno siglo XXI haya racismo? Se dice que el racismo en la actualidad recae en los latinos, pero Harmonia desciende de afrolatinos. Eso es aún más apabullante, pertenece a dos grupos sociales vulnerables. Ella y muchos de nosotros sabemos que no tiene por qué haber diferencias entre una mujer y un hombre, un negro y un blanco o un latino y un árabe, a pesar de todo, aún existen dichas contradicciones que no son más que el producto de la desinformación.

Por ello, Rosales toma su arma más poderosa: pinceles, color y un lienzo, y retoma el Renacimiento para traerlo a la época moderna. Así, vemos que en su obra predomina el color y la diversidad. Con pinturas, se muestra del mismo modo que una drag queen en su ritual de maquillaje, diciéndole al mundo que es única y que por muchos estereotipos que haya, ella es así. Lo mismo ocurre con la pareja de homosexuales de músculos grandes y labios rojos o la niña musulmana de piel oscura que pinta. Ella se atreve a cambiar al mundo, se atreve a ponerle piel negra a aquello que pareciera imposible y por supuesto, le da voz a toda una historia de resistencia y opresión.

«El arte es mi arma en la incansable batalla contra la indiferencia y la pasividad. Es la base de la resistencia».
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Si Dios es mujer, si las drag queen dominarán el mundo o si la minoría será quien conquiste el Universo, la obra de una mujer que ha sabido luchar contra los estereotipos los plasma a la perfección, no podemos esperar poco de la experiencia de mirar una de las obras de Rosales. De hecho, al mirar sus cuadros sólo sentirás la imperante necesidad de resaltar tus raíces sean cuales sean.
https://www.youtube.com/watch?v=xTb0EmIJp20
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Si creías que la comunidad afroamericana no ha sufrido lo suficiente, debes conocer la historia del experimento que los dejó morir de sífilis. De igual manera ve el trabajo de los fotógrafos que han retratado la historia afroamericana y conoce su grandeza.
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Referencia
@honeiee
Morbo
Harmonia Rosales
BBC
