
Por: Gerardo Sánchez Guadarrama.
@gersguadarrama
Recientemente el Instituto Nacional Electoral aprobó un criterio que obliga a todos los partidos políticos para postular a miembres de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual (LGBTTTI) para las próximas elecciones del 6 de junio de 2021.
Esto sin duda es una buena noticia pues contribuye a la normalización de la población diversa como parte del tejido social, con voz en la participación cívica, así como con presencia en la construcción de la agenda. Sin embargo, debido a las resistencias culturales en México existe una duda razonable de que estas candidaturas -en caso de obtener algún escaño- sólo tendrán un papel de ornato, de simulación… si, como dirían por ahí: de floreros.
Y es que por un lado tenemos a los partidos conservadores que no tuvieron opción ante esta imposición de la autoridad electoral y seguramente sabrán cómo darle la vuelta a este ordenamiento. En su agenda nunca ha habido, no existe y no considerarían incluir a la Diversidad. Al contrario, le dan la espalda y pretenden empeorar las condiciones, retroceder. El Partido Encuentro Solidario (PES) de forma cínica lamentó públicamente esta decisión del INE y ni que decir de la terrible herencia Prianista respecto a la violación de garantías para la comunidad LGBT+
Por lo que respecta a la izquierda que actualmente está representada por el gobierno federal -y mayoritariamente en el ámbito local- hay un “estira y afloje” para la aceptación, protección y reconocimiento de derechos hacia poblaciones “anti-patriarcales”. Existen activistas, feministas y aliades que, al fin y al cabo polític@s, callan y encubren actitudes homofóbicas, lesbofóbicas, transfóbicas e incluso misóginas que ocurren en la 4T; son pocas las voces que suben el tono, revisan, cuestionan y protestan.
Esta incongruencia podría ejemplificarse con el caso de Estefanía Veloz, feminista y ex partícipe de la Cuarta Transformación; que ha señalado a violentadores dentro del movimiento político como Félix Salgado o Pedro Salmerón; o cabe recordar a la periodista Laurel Miranda quien ha sido víctima de transfobia por parte de Beth Legarreta, jefa editorial LoQueSigue.tv.; y en lugar de que hubiera un mecanismo de investigación (y sanción en caso de comprobarse) a la misoginia y el transodio de estos personajes, irónicamente Salmerón y la plataforma informativa de Legarreta cuentan con espacios televisivos en Capital 21, un medio de comunicación del Sistema Público de Radiodifusión del gobierno de la Ciudad de México.
Por todo lo anterior y frente a la incertidumbre sobre si polític@s LGBTTTI dentro del servicio público podrían -o no- incidir en la agenda pendiente y urgente, por lo pronto el contrapeso y la exigencia para ello deberá ocurrir desde la comunidad de a pie, de activistas independientes, organizaciones no gubernamentales, la academia así como de medios de comunicación y que apuesten su razón de ser para acercar a la sociedad a la meta utópica que la Diversidad requiere en este país.
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*Las columnas de opinión de Cultura Colectiva reflejan sólo el punto de vista del autor.
