“Los regalos se hacen por gusto del que regala, no por mérito del que recibe”.
-Carlos Ruíz Zafón
Los artículos más innecesarios del mundo son las envolturas de regalo, porque son efímeras, se tiran a la basura después de utilizarlas, o en dado caso, se reciclan cuando sabemos que los utilizaremos para un evento para el que no queremos invertir demasiado. No sirven para nada pero estamos dispuestos a gastar más de lo necesario en “enmarcar” nuestro regalo con el mejor envoltorio. Queremos que luzca como ningún otro, la realidad es que miles de regalos lucen igual: monótonos, con bolsas de colores que podemos encontrar en cualquier parte. Los arriesgados los envuelven con periódico y papel kraft y se creen inteligentes por no haber gastado como todos los demás, sin embargo, a su regalo le falta algo de vida.
¿Qué hacer para equilibrar lo monótono y una envoltura que no exceda demasiado nuestro presupuesto? La diseñadora gráfica Sheila Wong estaba demasiado aburrida de los típicos envoltorios que por generaciones, cada cumpleaños o festejo importante, optamos utilizar. En vez de eso decidió crear diseños creativos que hicieran las cosas un poco más interesantes.

Su propia tienda de abarrotes ofrece una propuesta fresca e hilarante, un diseño que no se encuentra en ningún lado y que quisiéramos todos. A nadie se nos ocurrió, aunque todos podríamos haberlo pensado. Cada regalo se asemeja como un elemento diferente del supermercado: mantequilla, carne, pescado, sushi o donas están en la lista. Uno mas inusual que el otro, más irreverente, sin cursilerías ni formalidad. Las reacciones de aquellos que reciben su regalo son divertidas, asegura la diseñadora, desde expresiones como “¡qué mierdas es esto!” hasta necesitar abrir el empaque y ver lo que hay detrás del pescado o del queso.
Sus novedosos diseños han resultado tan bien porque cubre cualquier detalle, una etiqueta en la que los supermercados normales ponen el precio parece tan similar hasta que de cerca vemos que se trata de una etiqueta con buenos deseos y felicitaciones. Ha tenido tanto éxito que los medios han comenzado a hablar de ella.
Con tan sólo 27 años de edad, la diseñadora propone una nueva manera de ver el mundo de los regalos, uno mucho menos rígido y mucho más divertido. Sheila Wong quiere lograr con las envolturas de sus regalos que luzcan mundanos para convertir esa experiencia en una fuera de lugar, distinta a lo que estamos acostumbrado porque, ¿cuándo es posible pensar que recibir un regalo sea algo mundano?
Te presentamos algunas de sus divertidas envolturas:
Envuélvelo como un juego de Nintendo NES

Si es un amante de los chocolates, qué mejor que regalarle un Hershey’s gigante

Sólo basta un papel con círculos amarillos más oscuros para simular un queso y cúbrelo de plástico para que la apariencia sea más real.

Imprime tu sushi favoritos y pégalo en la superficie, se verá casi tan real como si de verdad lo fuera.

Este pescado parece tan real que no podríamos creer que debajo existe un regalo.

No hace falta mucho para dar la ilusión de que se trata de una barra de mantequilla.

El filete de carne que todos querrán.

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