Frances Glessner Lee fue una mujer que vivió entre 1878 y 1962, y que, a pesar de los obstáculos que encontró, revolucionó el estudio de la criminalística de una manera fuera de lo común. También fue la fundadora del departamento de medicina legal de la Universidad de Harvard; el primer programa dedicado al estudio de la medicina forense en Estados Unidos.
Frances, mejor conocida como “Fanny”, nació en Chicago en el seno de una familia muy adinerada, pero tuvo prohibido asistir a la universidad como todas aquellas mujeres que vivían en la época. Frances siempre se sintió atraída hacia el misterio de los crímenes; era una gran admiradora de los cuentos sobre Sherlock Holmes y pronto, el interés por la medicina forense nació en lo más profundo de su ser, sin embargo sus padres no la apoyaron y la desanimaron a seguir su camino.

Pero su hermano tenía un amigo llamado George Burgess Magrath, quien era médico forense y con el que pasaba horas hablando; a diferencia de sus padres, él siempre la motivó a estudiar medicina. Tan es así que lo acompañó en repetidas ocasiones a escenarios de crímenes y autopsias. Debido a la gran fortuna de Frances, decidió donar a Harvard fondos para una biblioteca de Medicina Legal y así impulsó los primeros estudios en patología forense de Estados Unidos.
No fue hasta la muerte de su hermano en 1938, cuando por fin se cumplió su sueño de ingresar a la universidad; en ese momento Frances tenía 52 años. George y Frances se convirtieron en un gran equipo y lograron convertir el departamento de medicina legal de Harvard en un centro de formación de médicos forenses. Este programa se expandió más tarde a otros estados, y Magrath fue nombrado el primer presidente del departamento, pero siempre con Frances como mano derecha.

En la década de los años 40 y 50, Frances creó el proyecto que revolucionó por completo el estudio de esta ciencia. Se dio cuenta que los futuros investigadores podrían aprender mejor en los escenarios de los crímenes, pero resultaba complicado trasladarlos al lugar de los hechos, así que creó una serie de representaciones de las escenas del crimen en miniatura llamadas “Nutshell Studies of Unexplained Death”. Eran pequeñas casas de muñecas a escala, extremadamente detalladas, de auténticas escenas del crimen. Frances era una gran observadora y excelente en el diseño de interiores; representaba cada minucioso detalle: los periódicos tirados en el suelo, la ropa de la cama, los cigarros consumidos, cada objeto estaba colocado en el sitio exacto del original.

Con estas maquetas los profesores comenzaron a enseñar a los alumnos la manera de observar una escena del crimen y cómo recopilar pruebas.
Glessner donó toda su herencia a la Universidad de Harvard, esto para la creación del departamento de medicina forense. Años después, a finales de la década de los 60, el departamento desapareció y las pequeñas casas fueron enviadas a la oficina forense de Baltimore, donde permanecen hasta la fecha. Su trabajo sigue siendo utilizado como material pedagógico para enseñar criminalística.

Corinne May Botz es una fotógrafa que se dedicó a capturar la colección de 18 piezas de las casas de muñeca en 2004, y así creó la serie fotográfica más completa publicada hasta la fecha del trabajo de Frances Glessner.

Así como a Corinne, la extraordinaria historia de Frances Glessner, ha inspirado al cine y la televisión; su historia ha sido representada en diversas series como CSI Las Vegas, incluso HBO y Guillermo del Toro tenía pensado realizar una serie basada en los Nutshell Studies. La directora de documentales Susan Marks retrata la vida y obra de Frances en el video documental Of dolls and murder.


Puedes adquirir el libro fotográfico The Nutshell Studies of Unexplained Death de Corinne May Botz en este sitio.









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