Cortázar describía la libertad como una condición sine qua non de la vida. Sartre la percibía como un jardín secreto y Orwell la interpretaba como el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír. Todos tenemos opiniones distintas con respecto a este sentimiento, sin embargo, sabemos que nos brinda la oportunidad de convertir lo platónico en real.
La idea de ser libres nos seduce tanto que casi siempre olvidamos que tiene consecuencias. En pocas palabras, la adrenalina es excitante, pero también puede provocarnos náuseas en medio de una situación precaria. Ser jóvenes nos vuelve vulnerables en ese sentido, vivimos inmersos en los excesos y nos cuesta encontrar el equilibrio porque en muchas ocasiones simplemente no queremos hacerlo.
Vivimos en la generación del YOLO, pero hemos abusado tanto del recurso que esta forma de pensar se ha convertido en una epidemia que nos orilla a tomar decisiones de manera impulsiva. A algunos de nosotros la vida nos ha llamado la atención a través de amigos que ya no están con nosotros o de gente cercana cuyas vidas se transformaron por dejarse llevar. Hay cosas que creemos que son divertidas pero, si tuvieras la oportunidad de ver el futuro ¿cuántas seguirías haciendo?
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Sexting
A pesar de que la tecnología nos abrió un panorama interesante en el ámbito sexual, también trajo el hecho de que nuestras imágenes privadas no tengan protección alguna y que éstas puedan ser difundidas en cualquier sitio, a cualquier hora y con el propósito que sea. Si el sexting te parece divertido, elige bien a la persona con quien lo practicas, pues de lo contrario, puedes atravesar por muchos momentos incómodos.

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Abandonar los estudios
Una de las decisiones que pueden marcar nuestra vida de forma definitiva es el hecho de abandonar los estudios cuando no se tiene la suficiente madurez ni disciplina para hacerlo. Existen casos de éxito que desertaron a temprana edad, sin embargo, siempre se debe tener en cuenta que ésta no debe ser una alternativa alimentada por la rebeldía, flojera o malas amistades. Más adelante puedes arrepentirte… y mucho.

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Beber en exceso
Cuando los excesos se apoderan de nosotros el resultado puede ser catastrófico. Beber en exceso nunca trae nada bueno, terminarás afectando a terceros haciéndolos pasar por situaciones que son todo menos divertidas. Nadie está exento de sufrir un accidente. Hoy puedes estar aquí, mañana no.

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Tatuarte el nombre de un fail
Si el YOLO intenta apoderarse de ti una vez más, no permitas que interfiera en el arte que decidas plasmar en tu cuerpo. Tatuarte el nombre del “amor de tu vida” puede parecer una buena idea, pero todos sabemos y hemos escuchado por lo menos una historia de lo mal que esto puede terminar. Las relaciones no son permanentes, los tatuajes sí.

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Ser cruel con los demás
Si te parece divertido burlarte de los demás al grado de lastimarlos, hay algo que tal vez no estés contemplando en el mapa: tu persona. Todos somos espejos, así que antes de emitir juicios en contra de alguien recuerda que la vida da muchas vueltas. Si el orgullo no te deja admitir que tal vez seas tú quien tiene complejos, inevitablemente tendrás que asumir las consecuencias más adelante.

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Abusar de la comida chatarra
Comer es una delicia y cuando uno es joven se puede pasar por alto muchas cosas. Si tu genética no es la mejor, un gusto de vez en cuanto está bien, sólo no olvides mantener un equilibrio. En un mundo como éste, las enfermedades se han convertido en un lujo que no todos podemos costear.

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Casarte
Aunque son cada vez menos las personas que se casan por impulso —especialmente en nuestra generación—, aún existen casos en donde el amor se apodera de la mente de los jóvenes y los hace tomar decisiones apresuradas. Casarte en tus 20 es quizá la peor decisión que puedes tomar. Todavía son muchas las cosas que puedes descubrir y experimentar. Si decides ponerte un límite a temprana edad, el tiempo se encargará de pasarte la factura.

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Robar
Por alguna extraña razón llega un momento en el que nos parece divertido robar. Las precarias condiciones de ser un “estudihambre” no ayudan y aunque quizá sólo una etapa, si no te detienes ahora tarde o temprano tendrás que asumir las consecuencias.

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Fumar
Si comenzaste a fumar por convivir, es probable que ahora estés sumergido en un terrible vicio. Está más que comprobado que fumar es malo para la salud. Si en el futuro no quieres enfrentarte a enfermedades como el cáncer o la hipertensión, no descargues tus frustraciones inhalando nicotina. Por más difícil que sea dejarlo, vale la pena tener un poco de fuerza de voluntad e intentarlo.

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Sexo sin condón
La vida ya es complicada y no hay necesidad de hacerlo más con acciones no pensadas, en alguien tiene que caber la cordura. Los accidentes no suceden, son decisiones y si no estás en edad de arruinarle la vida a alguien más que no sean tus papás, lo mejor es que siempre tengas un par de condones Prudence a la mano. Un embarazo no planeado o tener que lidiar con alguna enfermedad es algo que puedes evitar fácilmente.

Tener relaciones sexuales no tiene por qué convertirse en un pesadilla sólo por dejar pasar detalles tan importantes como utilizar condón. El sexo es increíble, usa Prudence y disfruta de una vida sexual plena y libre de preocupaciones.

Haz un lado los pretextos y recuerda que tienes el derecho y la obligación de protegerte. No te limites, si no lo haces tú ¿quién más?
