nací de una ficción del amor
deseo de belleza inverosímil
y ejecución de la sinfonía del poder
sexo sobre voluntad
dinero sobre sexo
extinción del ser en el dinero
nací de una ocurrencia impuesta
ocurrencia de personas que hoy están muertas
y fui arrojada al mundo
no como Heidegger
ni como Maradona
fui arrojada al mundo de los filósofos
y de los futbolistas
con calendarios de mujeres en bikini
espectaculares de cuerpos espectaculares
y caras de orgasmo perpetuo
de quién es esta carne que me alberga
de repente fue ocultar mi propia sangre
avergonzarme de mi propia sangre
comprar navajas
arrancarme las cejas dibujarme los ojos
matarme de hambre
anhelar un príncipe con Cadillac
y un anillo de diamantes y oro blanco
el vestido blanco de princesa
cuidar mi sexo
para poder venderlo en sagrado matrimonio
nací de la tontería de olvidar los sueños
y entregarse al imperativo de reproducir
infinitamente la especie
en suburbios y fotografías sonrientes
nací de la destrucción de un niño y una niña
de su aniquilación en un juramento
que les absorbió el tiempo entero
y me comí su vida
me tragué su juventud y sus verdaderos deseos
me gasté la energía de sus veintes
los hice llorar y les regalé un insomnio y pesadillas
me acabé las esperanzas
que una frustración inocente había sembrado en mí
nací de la violencia permanente
de la ilusión de la eternidad sobre la tierra
es mi voluntad la que mueve esta carne
soy muy frágil para andar por esa línea
voy a tener que salir llena de sangre
sin pena ni gloria
voy a recoger mi existencia del asfalto
voy a escaparme sola de la torre más alta
y tal vez le robe un beso a un príncipe
o consume un matrimonio
durante el sagrado sexo
voy a tener que amarlos de verdad
voy a decepcionarlos tanto.

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La corporalidad como representación del lenguaje, descubre a las escritoras que hicieron poemas con su útero y menstruación.
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La imagen que acompaña a este poema pertenece a la fotógrafa española Lovenenoso.
