La historia machista de cómo se intentó curar a las mujeres histéricas
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La historia machista de cómo se intentó curar a las mujeres histéricas

Avatar of Rodrigo Ayala

Por: Rodrigo Ayala

18 de febrero, 2017

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18 de febrero, 2017



"Si estás irritable, masajea tus genitales con un consolador". Hace más de un siglo, mujeres de una sociedad conquistada por el género masculino recibían este consejo de parte de profesionales de la salud. A éstos alguien debió haberles dicho: “Si está usted irritable, estresado o angustiado, tome este mismo consolador e introdúzcalo donde le quepa”. Pero era el siglo XIX y existían muchas creencias equivocadas en torno al comportamiento de las mujeres (algunas de ellas desde la antigüedad). La histeria era una "enfermedad" exclusivamente femenina que provenía del útero de la mujer; éstas necesitaban un masaje en la pelvis para calmar sus arranques de irritabilidad. Todo ello formaba parte de un siglo machista y hasta cierto punto ignorante.

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En la antigüedad se creía que el útero de una mujer viajaba a través de su cuerpo provocando la histeria, palabra que proviene del griego hystera y que significa precisamente útero. Este “útero viajante” supuestamente las ponía irritables, ansiosas y de pésimo humor. Dicha enfermedad fue descrita en su momento por personajes como Platón e Hipócrates.

Galeno fue el primero en sostener que la histeria se debía a la privación de relaciones sexuales en las mujeres ávidas de carne varonil. Así, tuvo la idea brillante de que éstas debían cobijarse bajo el manto del matrimonio y, por lo tanto, una vida sexual estable que las mantuviera quietas.

Se llegó a concluir que las mujeres solteras o las monjas eran más propensas a la histeria, debido a su distanciamiento con los hombres.

consolador en la historia

La humanidad siguió avanzando en el tiempo, pero no sus ideas equivocadas acerca de la mujer. Todo signo de irritabilidad, enojo o estrés en una dama del siglo XIX se diagnosticaba como histeria, y el “masaje relajante” en la zona pélvica lo daban comadronas o médicos; para conseguir el paroxismo histérico en las mujeres, es decir, el orgasmo, transcurrían horas y horas.

Imagina a aquellas damas victorianas desfilando por la consulta de sus médicos personales, en compañía de sus maridos, para recibir su oportuno masaje consolador. Nos puede dar risa, pero en aquella época era una práctica común y vista sin morbo alguno. Por lo menos debió haber sido más placentero que otros métodos más extremos en los que llegaban al punto de extirpar el útero y los ovarios de las “afectadas”.  

consolador la historia histerica

Cansado de aplicar masajes en la zona pélvica de sus pacientes de forma manual, el médico inglés Joseph Mortimer Granville inventó el primer vibrador en 1880. Este dispositivo tenía forma fálica y funcionaba de manera electromecánica. Lo que antes tomaba horas ya se podía conseguir en cuestión de minutos y sin esfuerzo alguno.  

Rápidamente este invento comenzó a anunciarse en revistas que lo describían como un método terapéutico eficaz que las mujeres podrían usar en la comodidad y privacidad de sus hogares. Los había portátiles, con pedestal y los que funcionaban con pilas o a vapor. Frases publicitarias como “La vibración es la vida”, “El secreto de la juventud se ha descubierto en la vibración” o “Porque tú, mujer, tienes derecho a no estar enferma”, acompañaban a estos objetos para ganar la popularidad entre las “histéricas”.

histeria femenina cartel

No había nada que se viera perverso en el uso de este nuevo aparato que poco a poco se comercializó a escala masiva. Pero no todo iba a quedar así… Fue hasta 1920 que comenzaron a aparecer los primeros vibradores en las películas para adultos, perdiendo así su uso terapéutico y cobrando tintes eróticos con el que las mujeres daban un paso adelante en su liberación sexual.

A inicios de los años 50 se declaró que la histeria no era una enfermedad y el vibrador se convirtió en un artículo rodeado de tabúes y perversiones, exclusivo para mujeres o parejas que buscan darle un toque candente al sexo.

consolador mujer

Date una vuelta por la sex shop más cercana a tu trabajo o casa y verás en lo que se ha convertido el invento de Joseph Mortimer Granville. Los hay de todos los tamaños y colores para amenizar el sexo de manera divertida. Por fortuna, estamos en una sociedad con mentalidad más abierta y las mujeres pueden explorar con libertad su cuerpo, sus ansias y su “histeria”.

Pero la historia del vibrador tiene raíces más añejas: Cleopatra revolucionó la sexualidad y fue dueña del primer vibrador

Si eres un entusiasta de los juguetes sexuales, debes tomar en cuenta que algunos de ellos son bastante costosos.



Referencias: