¿Cuál es el límite moral del comportamiento humano?, ¿tiene alguno? “Si Dios no existe, todo está permitido”, se lee en “Los hermanos Karamasov” de Fiodor Dostoyevski. Y es que lo radicalmente humano −la carne y el hueso desprovistos de todo principio espiritual o ético− puede alcanzar abismos que pocos se atreven a mirar. Perversión y decadencia parecen ser los adjetivos más adecuados para describir esta condición.
Habitamos un mundo donde lo perverso tiene permiso de ser mostrado, pero siempre bajo reserva. Se nos muestra como un animal salvaje en exhibición. Puede observarse tras una franja divisoria y no puede, ni debe, ser liberado. Los límites son la condición de su aparición. Por otro lado, la decadencia −también síntoma de lo humano− es un rasgo al que estamos más habituados. Convivimos con ella a diario. A veces, nuestros instintos más primarios nos toman por sorpresa revelándonos lo mezquinos y crueles que somos.
Intentamos instalar la perversión y decadencia humana en la oscuridad, pero, ¿qué pasa cuando esto se nos expone en una pantalla frente a nosotros?

Pocas expresiones artísticas tienen la capacidad de tocarnos emocionalmente como el cine. La materia audiovisual por medio del cual se nos presenta una historia, influye hondamente en nuestro ser, desencadenando una serie de pensamientos y emociones, no siempre “buenas” o “bellas”.
Un claro ejemplo de ello es “Irreversible”. Las escenas explícitas de una violación y un asesinato contenidas en esta cinta de Gaspar Noé, no dejaron a nadie indiferente. La lluvia de críticas no se hizo esperar, al mismo tiempo que sumaban los números de audiencia del filme.

Recientemente, un joven cineasta mexicano ha presentado una obra que podría superar a la del argentino en cuanto a contenido duro y controvertido. Se trata de “Tenemos carne”. En esta cinta, se nos muestra un México en ruinas, donde todo lo conocido ha perecido en una suerte de apocalipsis. El deambular de dos hermanos que están en busca de comida y un lugar seguro los lleva al encuentro con un hombre de aspecto extraño y alma siniestra.
De una manera cruda y sin filtros, este filme nos presenta temas como el canibalismo, la necrofilia y el incesto. La cinta es tan fuerte que durante su presentación en el Festival de Sitges, varios asistentes decidieron abandonar sus butacas.


Algunos de los asistentes a sus funciones emitieron críticas en redes sociales calificándola como “deleznable” e ‘”innecesariamente explícita”. El director, sin embargo, ha referido en entrevistas que no tiene la intención de evocar un significado único durante estos 80 minutos de reproducción. El valor de esta obra estribaría en la ambigüedad de su interpretación y lo que trastoque emocionalmente.

Nacido apenas en 1990, el joven mexicano ha transcurrido un fructífero camino en la industria cinematográfica. Esta ópera prima de Emiliano Rocha Mínter cuenta con el respaldo de cineastas mexicanos como Alejandro González Iñárritu, Carlos Reygadas y Alfonso Cuarón.
