Nacida en Israel y con residencia en Nueva York, Rona Yefman desdibuja la línea entre realidad y fantasía. A mediados de los años 90, su hermano más joven llamado Gil se convirtió en su musa cuando decidió realizar una documentación íntima de su adolescencia mientras vivía un periodo de lucha constante. Los hermanos crearon un mundo de sueños privado. A medida que las normas sociales y familiares se sobrepasaron, sus vidas se convirtieron en una versión de la vida real de la historia infame de Jean Cocteau de amor entre hermanos y veneno, Les Enfants Terribles. El proyecto de Yefman abarca 14 años e incluye una mirada íntima a la transformación sexual de Gil para lograr convertirse en mujer, y su eventual retransformación en un varón biológico.
El proyecto Let It Bleed trata de las relaciones, la invención de uno mismo en el mundo y no poder aceptar la realidad de no sentirnos pertenecientes al mundo. Se trata de la conexión y la dificultad de crecer. Hay una gran confusión durante la juventud porque el individuo no logra estar seguro de lo que está haciendo y cómo va a resultar.
Según Rona, ellos han creado un mundo de fantasía que de hecho se convirtió en la realidad de su existencia. La cámara es realmente una buena herramienta para el aprendizaje de conciencia de sí mismo, y por medio de la toma de fotografías se descubrían, creaban personajes y contaban una historia. Se buscaba crear una tensión entre la imagen y el espectador porque por mucho que este proyecto es una representación personal de sus vidas, se trata también de la mente y la imaginación del espectador.
Las primeras imágenes fueron tomadas en una tienda de campaña hecha de sábanas, donde Gil y Rona pasaron mucho tiempo. Sin embargo, durante su transformación, Israel se convirtió en un lugar sumamente inseguro para vivir en público como una mujer. Lo mejor fue que sus padres apoyaron sus decisiones y lo que era.
Ronan vivía a través de Gil como si fuera parte del proceso de transformación. Para Gil era como “romper todo lo planteado y lo entendido para lograr realmente un estado de caos básico en el que no se sabe nada, ni siquiera quién eres”. Después de un rato, Gil decidió hacer el viaje de regreso para vivir la vida como un varón. Según él, la prisión del cuerpo femenino no es diferente de la prisión del cuerpo masculino.





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