El hombre detrás de los juicios de Salem y sus evidencias paranormales

Jueves, 13 de julio de 2017 13:47

|Rodrigo Ayala

El nombre de Salem siempre será recordado como el lugar en el que el miedo se hizo presente en enero de 1692. Dos niñas iniciaron una ola de rumores que desembocó en uno de los casos de histeria colectiva más grandes y siniestros de todos los tiempos: el de las Brujas de Salem. Veinte personas fueron acusadas de brujería y ejecutadas, mientras otras cinco murieron en prisión. Los relatos de magia negra, invocaciones al diablo y otros extraños sucesos ocurridos en Salem, Massachusetts hoy se recuerdan como uno de los capítulos más oscuros de injusticia y mentiras en la historia de los Estados Unidos.  

Este caso ha entrado a formar parte al mismo tiempo de la cultura popular de aquel país y ha inspirado desde películas de horror como “The Lords of Salem”, del rockero Rob Zombie, hasta obras de teatro como “Las brujas de Salem”, escrita en 1950 por Arthur Miller.

Pero ¿quién estuvo detrás de uno de los juicios más oscuros y temibles de la historia de Norteamérica, en el que los acusados no gozaron de una defensa apropiada y las acusaciones se hacían de manera infundada? El teniente gobernador William Stoughton fue quien presidió el proceso judicial de los acusados, dejándose llevar por sus fuertes convicciones religiosas a la hora de tomar una decisión. Desde niño fue educado en un estricto puritanismo y conforme fue creciendo comenzó a desarrollar altas ambiciones políticas. En vida sirvió como ministro, oficial del ejército, funcionario público y juez.

Stoughton no tuvo piedad al aplicar todo el peso de la ley (de manera injusta y arbitraria) sobre las personas que fueron ejecutadas por brujería. Ya fuera por miedo, rencor o verdadera creencia en que todo lo que se decía era cierto, su enfermedad de poder era tan grande como el temor de la población de Salem.

Al momento en que las acusaciones presentadas por parte de los vecinos en contra de conocidos y familiares comenzaron a crecer por doquier en el pueblo de Salem, se conformó un cuerpo judicial de nueve miembros. Sin embargo, las pruebas eran totalmente intangibles. ¿Cómo comprobar que las historias fueran ciertas? ¿Iban a confiar en las palabras de mujeres, niños y hombres que afirmaban que una persona levitaba, hablaba con los animales o practicaba extraños rituales en los bosques? ¿Eran admisibles en un jurado las pruebas sobrenaturales?

Stoughton tenía ambiciones políticas muy elevadas. Su deseo de ocupar un cargo mucho más importante era algo vital para él y por ello estaba convencido de que echar mano de cualquier estrategia para conseguirlo era válida. Decidido a llevar por buen terreno el caso de las acusaciones de brujería, Stoughton aceptó como válidas todas las acusaciones sin importar que tuvieran tintes sobrenaturales. Fue así que hizo de la “evidencia espectral” (testimonio de víctimas que afirmaban haber sido atacadas por fantasmas con la forma de alguien conocido) materia fecunda pata resolver los juicios.

Este método de aceptar testimonios como verdaderos dio pie a cientos de injusticias y falsedades. Stoughton parecía estar decidido a que cualquier persona que pasara por la sala de interrogatorios fuera declarada culpable. Cuando el jurado pensaba que un sospechoso era inocente, Stoughton lo instaba a replantear sus decisiones. Así ocurrió en el juicio de una respetada anciana de la comunidad, Rebecca Nurse, a la que en un inicio se le había declarado inocente. Molesto, Stoughton pidió al jurado que meditara de nuevo su decisión e interrogara de nuevo a la anciana. Como ésta era medio sorda, no lograba dar con las respuestas adecuadas y fue acusada al instante de bruja. Dos semanas más tarde fue ejecutada.

El jurado comenzó a sentir molestia ante la manera tiránica y abusiva de actuar por parte de William Stoughton quien, cabe resaltar como elemento importante de los acontecimientos, no tenía una formación judicial que lo capacitara a llevar por buen camino los juicios, como ya lo estaba demostrando. A pesar de que los juicios se llevaron a cabo de manera por demás arbitraria, Stoughton escaló los peldaños que deseaba y se convirtió en el gobernador de Salem de 1694 hasta 1701, año de su muerte.

Tras la muerte de 20 personas por ejecución y otras cinco en prisión, además de las irregularidades en los juicios, el Tribunal Especial comandado por William Stoughton fue sustituido por el Tribunal Supremo, quien se desentendió de la “evidencia espectral” y aplicó la ley de manera correcta: liberó a los que esperaban sentencia y les concedió el perdón a los que aguardaban ser ejecutados.

Este caso de brujería fue analizado muchos años más tarde por la ciencia. Investigadores del Instituto de Neurociencias de Lausana, Suiza y de la Facultad de Farmacia y del Centro de Neurociencias de Coimbra, ambos en Portugal, han estudiado bases genéticas de actuales ciudadanos de Salem. Han hallado una extraña presencia de la enfermedad de Huntington, caracterizada por espasmos, escaso control en las extremidades de los aquejados, problemas de movimiento, humor variable, visiones y gestos involuntarios. Esto podría explicar que muchas personas se comportaran de manera extraña provocando el miedo entre sus familiares y vecinos.

La ignorancia de un pueblo y el fanatismo religioso de William Stoughton fueron los principales causantes de que Salem se viera sumido en un bochornoso acto que sólo dejó ver que las ansias de poder a veces son más fuertes que cualquier acto de brujería.

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Mientras que las acusaciones por brujería en Salem nunca fueron verdad, hay otros actos de la historia que por desgracia sí pertenecen a lo real, como es el caso del brujo de magia negra y sacrificios humanos que se convirtió en asesino serial. Aquí te presentamos los 10 objetos embrujados más peligrosos del mundo.

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Fuentes

Salem Witch Trials
Muy Historia
History of Massachusetts



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Rodrigo Ayala

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