Cada generación ha tenido su mantra, la frase emblemática con la que ha expuesto la personalidad entera de toda una comunidad casi homogeneizada; por décadas el hombre se ha esforzado por resumir la filosofía de su era en una sola expresión que pueda dar a entender en un solo golpe los intereses y finalidades de cualquier acto que pudiesen haber hecho o anhelado.
En un tiempo como el nuestro, marcadamente millennial o postgeneración X, la máxima concentración de ideales podría encontrarse en el DIY. Quizá en un futuro todo lo que conocemos hoy, todo eso que nos parece cotidiano, se archive enciclopédicamente bajo el precepto de la autogestión y la iniciativa consciente. Es en este signo que embarga la norma “Do It Yourself” (Hazlo tú mismo) que los seres humanos hemos encontrado resguardo visual y socialmente comprometido.

Siguiendo este principio, hay mucho de dónde elegir para conformar no sólo tus artículos personales, sino tu hogar por completo. A continuación, tienes algunas sugerencias para ser partícipe de tu momento histórico, contribuir al bienestar del planeta y de paso, ahorrar algunas monedas.
Con unos cuantos palitos de paleta y un superpegamento, puedes formar estantes de vista rústica.

Utilizando ramas secas y tablones que estés por desechar se pueden construir entrepaños muy originales para tu hogar.

Reutilizando un neumático viejo y algo de cáñamo grueso, puedes hacer una canasta.

Unos cuantos tornillos pueden hacer que el número de tu casa sea original e industrial a la vez.

Si tienes más ramas secas, puedes hacer un perchero muy natural.

O si lo que necesitas es dividir espacios, valiéndote de maderas y sogas se pueden generar cortinas con mucha personalidad.

Con viejos tablones, frascos de mermelada y argollas, es posible construir floreros de pared.

Si tienes una vieja ventana que lo único que hace es estorbar, no la tires, puede ser un gran marco para fotografías.

Con cajas de fruta puedes armar una pequeña mesita de lectura o té.

O incluso un frutero muy orgánico.

Haciendo un hueco en un viejo tronco puedes improvisar un soporte para velas.

Aprovechando una escalera que no utilices, puedes idear un toallero o un rack para tu alcoba.

Usando peceras y trozos de madera (viejos o nuevos, no importa) puedes construir un terrario para interiores.

Con miras hacia el reciclaje y una estética, sí disidente, pero sobre todo bellamente personalizada, estos objetos, actividades, productos, etcétera, buscan la sencillez y el encanto visual de un mundo creado por nosotros mismos, que persiga conjuntamente la gracia, la economía y la sustentabilidad.
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