Nos pasa en cualquier momento, estamos solos en nuestra casa, viendo la película con las luces prendidas para evitar cualquier susto; de repente, una de las luces de la habitación comienza a titilar… creemos que es culpa de los espíritus malignos que nos persiguen, pero no. De un momento a otro ese foco pasa a mejor vida y su luz se apaga por siempre.
El susto no es el mayor problema, sino lo que le pasa a aquel foco que nos acompañó en nuestras noches de desvelo. Lo más sencillo es tirarlo a la basura y reemplazarlo, fácil; pero no contamos con que los focos son muy frágiles ni con lo peligroso que pueden ser rotos. Sin embargo, no sólo estás salvando el dedo de algún terrícola, también estás salvando a un basurero y con ello, al mundo.
Aquí te dejamos unas ideas para darle una mejor vida a los focos que han dejado de alumbrarnos.




