Piensa en tu mejor amiga. Ahora recuerda todas las veces que te ha dicho cosas como: «me veo gordísima», «yo no podría usar ese bikini, se me verían las estrías», «con estas patas de gallo parezco anciana», «soy la persona más celulítica del mundo».
Cuando escuchas este odio sin sentido, ¿qué haces? Le dices «sí, te ves horrible, eres la persona más desagradable del mundo». Seguramente no. Sabes que exagera en los defectos que encuentra en ella misma; de hecho, te sorprende cómo una persona tan inteligente y linda pueda tener un concepto tan bajo de sí misma.
¿Por qué si a tu mejor amiga no le hablarías nunca de esa forma tan hiriente, contigo si lo haces?
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Senos en caída libre
Pues sí, no es una Barbie y la gravedad hace lo suyo con el paso del tiempo. El propio peso provoca que no se mantengan en alto sin la ayuda de un sujetador. ¿Cuál es el problema con eso?


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Sus nalgas no son de revista
Pues no, son reales. No todo el tiempo se mantienen firmes ni tersas y no, no tienen la forma de un durazno. En ocaciones están “aguadas”, tienen estrías o celulitis. Eso no es ningún crimen.


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Vellos por todas partes
A los adultos les salen vellos; ergo, las mujeres adultas tienen vellos y no hay ningún problema con ello. Si quiere los quita y si no quiere, no lo hace. Sabe que su cuerpo es suyo y que no necesita pedir permiso para hacer con él lo que le plazca.


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Estrías que pintan la piel
La vida pasa y el cuerpo cambia: se ensancha y se infla, luego se reduce otra vez… así decenas de veces. Las estrías son el testimonio de que por el cuerpo han pasado experiencias, placeres y vida. Nada hay de malo en pequeñas líneas irregulares que pintan la dermis.


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¿Compararse con otras? ¿Para qué?
Todas las mujeres son distintas, entonces ¿por qué compararse? Los cuerpos no son intercambiables, cada quien tiene el suyo y en él se encuentra la perfección personal. Crear rivalidades sólo trae traumas emocionales violentos e innecesarios.


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El odio que muchas mujeres sienten hacia sí mismas es producto de una presión externa. La palabra “imperfección”, por ejemplo, es la causante de que se vendan millones de productos para “perfeccionar” la cara y el cuerpo femenino. El comercio y los medios de comunicación nos hacen creer que alcanzar ese ideal de belleza absoluta es una obligación.
Una mujer que se ama a sí misma se habla como si fuera su mejor amiga. No se dice cosas que la lastiman, no condiciona el amor que siente hacia ella; se escucha, se abraza y ama su cuerpo con todo y estrías.
Todas las imágenes pertenecen a Lisa Rosell, una ilustradora inglesa. Síguela desde su Instagram y Facebook para no perderte nada de su trabajo.
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