Guardarnos nuestros pensamientos no es exclusivo de las mujeres, sin embargo, hay ciertas cosas que sólo nos ocurren a nosotras y que tememos que al decirlo en voz alta nuestros peores miedos se hagan realidad… o que nos juzguen. Y es que es cierto, muchas de las cosas que hacemos y decimos son resultado del miedo a ser juzgados y el qué dirán, creamos excusas, inventamos historias y hasta mentimos para salirnos con la nuestra.
Pero otras veces esos miedos tan sólo se traducen en situaciones cotidianas que suceden con tanta naturalidad y de forma tan repetida que nos parece normal y ahí es donde radica la belleza de estas ilustraciones, nos permiten reflejarnos en ellas, así como contar nuestra propia historia con estos trazos:
En ocasiones, no queremos admitir que no sabemos cocinar y que el aceite caliente nos asusta.

Eso sí, cuando logramos abrir ese frasco, nos sentimos invencibles.

Otros días ese sentimiento de fortaleza se transforma en uno de niñerías… y nos dicen que maduremos.

Podemos ver a un bebé muy lindo, pero la realidad es que no estamos listas para la maternidad… porque “no somos maduras”.

Esperamos que la vida nos ayude con nuestros kilos de más.

Y queremos hacer dieta, pero todo el día —todo— pensamos en comida

Puede que decidamos comprometernos y hacer dieta, pero…

Pasa que amamos el postre sin importar si se trata del desayuno, comida, cena, almuerzo o un tentempié.

Y tenemos debates internos sobre qué deberíamos comer versus lo que nos encanta comer.

Pero lo cierto es que el café supera todo lo demás…

También pensamos que los milagros existen

Y a veces nos conformamos.

Pero en otras ocasiones nos aceptamos.

Cuando nos sentimos bien, hacemos esas compras perfectas…

Y seguramente debajo de esa sudadera nueva, nuestro bra nos está haciendo una mala jugada.

Y seguramente si estamos en confianza haríamos alguna broma al respecto.

O le podríamos decir a ese amigo que no nos interesan sus fotos de Facebook.

Aprendemos a comprender ciertas ironías de la vida.

Entender que probablemente nunca dirán tu nombre o apellido bien.

Y aceptar que nuestro cerebro nunca está listo en los momentos primordiales… tráganos tierra.

¿Será culpa de ver cosas por obligación como el futbol?

El futbol o los jugadores guapos dejan de importar cuando sabemos qué hacer o tenemos metas claras.

Pero si algo comprendemos a la perfección es a Britney pelona.

Al tiempo que hacemos pequeñas cosas que nos hacen sentir como todos unos adultos.

Aunque no siempre tenemos la fuerza de voluntad necesaria.

A menos que se trate de ver alguna serie… completa, en un par de días.

Y ya fuera por esa serie o el trabajo, sientes que no duró nada tu fin de semana.

O apenas es lunes y ya quieres que sea sábado de nuevo.

Pero no importan las penurias, los antojos o lo que creen los demás, al final somos felices.

Muchas de estas ilustraciones retratan el pensar de su ilustradora, Melody mejor conocida como “Endorfinas en mi mente” en Instagram, y como otras cuentas del estilo, con trazos limpios y una actitud muy sincera logra que nos identifiquemos con sus personajes ya que se tratan de situaciones tan cotidianas que en ocasiones ni siquiera nos paramos a pensar en ello hasta que las vemos retratadas mediante su arte. ¿Reconociste o te viste en más de una?
