Un mar infinito de sueños se refleja en el espejo de tu habitación.

¿Cómo es eso posible? ¿Estás teniendo alucinaciones producto de una enfermedad mental? ¿El LSD que ingeriste ayer te está afectando una vez más? “Esto es lo que Syd Barrett seguramente veía mientras componía alguna canción para Pink Floyd”, piensas mientras el en el espejo se dibujan figuras geométricas, saltan delfines y vuelan extrañas mariposas amarillas y otros insectos.

Un momento… eso es. En los altavoces de tu habitación suena la enigmática música de Pink Floyd: es una de tus canciones favoritas: “Alan’s Psychedelic Breakfast”. Sus suaves y tridimensionales notas te transportan a un mundo aparte cada vez que estas atraviesan tus oídos. Esa es la magia del rock progresivo y, en especial, de la banda creada en Inglaterra durante la primera mitad de la década del sesenta. Su nombre se creó a partir de la unión dos músicos de blues: Pink Anderson y Floyd Council.

Mientras la banda permaneció en activo, obras monumentales salieron de las mentes maestras de Syd Barrett, Roger Waters, Nick Mason, David Gilmour y Richard Wright. Discos como “The Piper at the Gates of Dawn” (1967), “The Dark Side of the Moon” (1973), “Wish You Were Here” (1975), “Animals” (1977) y “The Wall” (1979) hicieron de esta agrupación una leyenda a nivel mundial.

Pink Floyd ha basado su éxito no sólo en la alta calidad de su música, la cual empezó siendo un mar de sonidos psicodélicos hasta desembocar en un rock progresivo épico y de titánicas dimensiones, sino en su atractivo visual. El arte de sus discos es un espectáculo aparte, que complementa el contenido musical de cada álbum, pues sus portadas cuentan un poco de lo que el melómano encontrará en cada una de las canciones.

El colectivo Hipgnosis y el diseñador Storm Thorgerson fueron muy importantes para que el grupo lograra ese impacto visual, pues fueron los responsables de diseñar la gran mayoría de las portadas de Pink Floyd. Supieron plasmar ese aire psicodélico y fantástico de su música en diseños realmente alucinantes, mismas que en el presente son parte de la esencia de la banda.

En entrevista para el periódico “La Jornada”, Thorgerson afirmó: ”Nuestros diseños son una especie de eco de lo que hacen los músicos. Si bien nuestras obras están dirigidas a los ojos y las de ellos a los oídos, al final ambos estamos dirigiéndonos a la imaginación”.

Visiones deslumbrantes gracias a las manifestaciones del LSD, reflejos infinitos en espejos, los efectos de la luz, un cerdito inflable flotando encima de una fábrica, criaturas de pesadilla, un hombre remando una barca sobre las nubes, todo forma parte de un concepto visual que ha inspirado a miles de mujeres y hombres a decorar su piel para rendirle tributo a una de las bandas más grandes del rock.

Asimismo, su vibrante sonido, sus reflexivas letras y su permanente locura, son parte de un concepto que motiva a muchos de sus incondicionales a llevar en la piel un trozo del extraño brillo de la banda. Tal vez tú lo quieras hacer, si eres uno esos que se extravía en la magia progresiva del grupo. Quizá has tenido el privilegio de ver en el espejo de tu habitación un mar infinito de sueños quiere decir que una parte de tu alma ha viajado a otras dimensiones de la realidad. Es hora de dar testigo de ello a través de la magia psicodélica de un tatuaje.

Cuando “Alan’s Psychedelic Breakfast” llega a su fin, el viaje interespacial ha culminado. Estás de vuelta en la tierra.

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Como ya hemos visto, la música de Pink Floyd tiene la virtud de hacerte sentir en un viaje alucinante, sus discos son tan hipnóticos como los diseños de tatuajes inspirados en un viaje de LSD. Los fanáticos del rock saben apreciar todo el contenido de las letras de sus bandas preferidas, por ello, seguramente les gustará leer las 20 frases de canciones que son perfectas para tatuarse.
