La vida es perspectiva. Todo depende del ángulo desde el que se miren la cosas, de la manera en la que decidimos ver el vaso; si más lleno o más vacío. Radica en las cosas a las que le ponemos atención. Una tarde lluviosa puede ser espectáculo y disfrute para un melancólico que guste de ellas, o un verdadero fastidio si contemplas que la ciudad va a ser un caos, el tráfico se va a estancar, o no vas a poder salir a dar tu habitual paseo. Lo mismo pasa con las ciudades. Estas nos ofrecen vistas que a veces, entre el tráfico, el caos o las prisas, decidimos ignorar. Circundando las calles se alzan construcciones orgullosas que están ahí, día tras día, acogiendo a trabajadores, dando techo y sin esperar nada a cambio, más que una pequeña atención que eventualmente les repare una grieta, o que alguien se detenga a detallarlos, a mirar sus cuerpos, sus ventanas, sus colores.
Decidida a mostrar una mirada fresca de la ciudad de Estambul, un recorrido visual que existe más allá de la mítica y majestuosa Santa Sofia, Yener Torun, una joven arquitecta y fotógrafa que ha vivido en esta ciudad desde los 14 años, presenta una serie de fotografías minimalistas que muestran a la ciudad turca desde una nueva perspectiva: llena de colores, de geometría y modernidad.
Las fotos están tomadas de los suburbios; del área alejada de las mezquitas y el centro arabesco y clásico. Los colores que se pueden apreciar en ellas son vibrantes, brillantes, e iluminan las ciudades más modernas de la ciudad. “Siempre me ha gustado la simplicidad. Incluso mis primeras fotos fueron composiciones simples, con muy pocos elementos. El minimalismo me ayuda a enfocarme únicamente en lo que quiero, dejando todo lo demás de lado. Esta es mi mayor virtud. Es la mejor manera en la que me puedo expresar. Y, honestamente, es un alcance diferente al que se tiene generalmente de Estambul”–Yener Torun

