La mujer que usa shibari para hacer arte erótico con todo su cuerpo

Sábado, 2 de diciembre de 2017 14:01

|Julieta Sanguino

Shibari: 縛り, literalmente "atadura".

La cuerdas abrazan el cuerpo de Human Chuo, queda inmóvil, suspendida, dispuesta para su contemplación. Su rostro se llena de sangre y sutilmente roza el suelo, toda ella gira infinitamente, sus piernas están dobladas y no tiene a dónde huir o cómo hacerlo pero de pronto, un amarre más la hace erotismo, la hace inmune, la hace ser tan frágil y bella que sólo nos queda contemplarla mientras exista ese momento.



Dentro de las culturas orientales, un punto lo es todo. Así como existen técnicas milenarias para que los guerreros experimenten dolor o incluso queden inmóviles con sólo tocar un punto de su cuerpo, en otros casos, estas técnicas de acupresión se utilizan para provocar placer. De este modo nació el shibari, práctica que se vale de cuerdas colocadas específicamente en diversos puntos del cuerpo y que provoca que quien las tiene experimente éxtasis total.



Human Chuo ha encontrado inspiración y motivación en explorar el shibari –ataduras que en algún momento los samuráis utilizaron para mostrar respeto a los prisioneros de guerra–. Para esta modelo y artista los elegantes amarres en todo su cuerpo se han convertido en un momento sumamente erótico y sensual que le permite llegar al éxtasis.



Un nudo le provoca placer, el siguiente le da seguridad, el próximo es cadencia, cuatro más y Human Chuo se siente libre, dispuesta a que cualquier cosa ocurra y que la sutileza de los amarres la conviertan en una mujer presa del deseo, pero dueña de sus delirios, sus fantasías y de hacer arte de un modo completamente distinto.



En ocasiones sostiene su cuerpo para dar pinceladas y retratarse en acuarelas sumamente eróticas. Mientras lo hace el placer no se detiene. Busca sus puntos más seductores y promete delirios a todos aquellos que se atrevan a observarla.


Como el humor no está peleado con la sensualidad, otras veces Chuo también desentraña su parte masculina para mostrarla, a ella, lista para atar y asegurar a su pareja. Se hace llamar entonces "Mister Chuo", ella con una bata roja, un pequeño bigote pintado que nos recuerda las extravagancias de Salvador Dalí y las cuerdas que le servirán para atar a su víctima, pareja, amante, cómplice.




Francia ha sido el lugar perfecto para sus performances. Instalaciones como Fractus o Eurix nos muestran estados de la sensualidad que no conocíamos. Hombres y mujeres participan con ella por igual, algunos son sometidos mientras los amarra y en otras ocasiones, ella yace entre las cuerdas en muy diversas poses. Fractus, por ejemplo, es el performance ideal para comprender lo complicado que puede ser un nudo shibari y su presentación en el Fashion Week de París nos muestra la elegancia que se esconde en el sometimiento.




A pesar de que el shibari conlleva sólo al placer, Chuo también experimenta con cera caliente alrededor de su cuerpo, látigos, dominación y dolor. Realiza fotografías, ilustraciones, acuarelas, performances e instalación con la seguridad de que el placer, el dolor y el arte, pueden unirse para crear algo que rompa estigmas y paradigmas.





Si quieres conocer más sobre su trabajo, visita sus dos cuentas de Instagram con ilustraciones y trabajos performáticos


Julieta Sanguino

Julieta Sanguino


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