La canicas por su color reciben diferentes nombres, está la alemana, colombiana, ojo de agua, ojo de gato, trébol y torito; por su material, se dividen en agüita, lechera y Berlín; por su tamaño hay sólo tres categorías: Bombocha, torito o chaparrita; los nombres de estas clasificaciones cambian según el país donde existen estas joyas de la infancia. También están esas esferas grandes y brillantes que adornan mesas, esquineros o escritorios, pero para el escultor Kohei Nawa, lejos de ser un simple juguete codiciado por los niños del vecindario o un objeto ornamentario, es un material para crear esculturas que simulan los pixeles que conforman una fotografía digital.
Después de estudiar arte y diseño en la Universidad de Kyoto, Kohei Nawa decidió llevar al espacio real los pixeles que dan vida a las imágenes en los monitores de cada computadora; para lograrlo, quiso representar cada uno de los puntos en una imagen por numerosas canicas transparentes y brillantes, de diferentes tamaños, que materializa elementos digitales con objetos “reales”.
En su colección “Pixcell”, conformada por más de 70 esculturas, el artista representa animales y objetos cotidianos con una excelente resolución en el espacio real. Su obra se ha presentado en España, Alemania y en diferentes galerías de su país donde, con su arte, contrapone los espacios que adoptamos como “reales” .
La técnica de pixelear esculturas
