
Amanecer
que bebe gracia de tus labios,
flotación del insomnio en la segura piscina del alba:
rozamos
costas acentuadas de misterio.
Señalan el viaje
los peces claros de tu sueño
y el ruido de cristales con que mi espejo ensaya un nuevo rostro.
Pierdo,
recupero,
tus ojos que tiemblan entre la bruma.
Nuestros pasos designan
flores que han de ser cortadas por la memoria:
tu adolescencia perturbada por la luna,
mi voz,
que desemboca en las vertientes de tus ríos.
Andar,
estas calles de siempre pueden ser un nuevo embarcadero a la mañana.
Mira los momentos que el silencio pule para dar lugar al canto.
Hendida de luz la neblina se disipa
El día manda sus primera barcas
A orilla de tus labios
Amanece
